"Internet es una herramienta válida para que cada uno vuelque su verdad"

  • El escritor madrileño acaba de lanzar al mercado 'El blog del inquisidor', alejada de las novelas históricas tradicionales porque se basa en un diálogo en la Red

Una historiadora del siglo XXI y un inquisidor del XVII comienzan a compartir vivencias, experiencias y confidencias personales a través de un blog, en el que se irán definitivamente quitando las máscaras. Así discurre la última novela de Lorenzo Silva, El blog del inquisidor (Destino), que acaba de llegar a las librerías de toda España y de la que su autor habló en una visita a Córdoba.

-Su historia, por inverosímil que pueda parecer, parte de hechos reales acaecidos en Madrid durante el siglo XVII.

-En la novela narro la historia de un proceso a las monjas del convento de San Plácido que encontré hace 20 años, y desde entonces estaba dándole vueltas a cómo contarla porque no quería hacer una novela histórica convencional. Lo que existían eran versiones: la del inquisidor que aterriza en ese convento para interrogar a unas monjas acusadas de herejía y al final escribe un alegato durísimo; por otro lado, la versión de la propia monja en su defensa; y por último, dos sentencias, una condenatoria y otra absolutoria. ¿Cuál es la verdad? No la sabemos. Si hubiera hecho una novela histórica convencional hubiera tenido que tomar parte con decisiones mías. Esta estructura de blog es mucho más abierta para que todas las versiones se vuelquen en la misma olla y a partir de ahí el lector haga el guiso que le parezca.

-Además, las novelas históricas presentadas como tales siempre se prestan a que eruditos aleguen incorrecciones. ¿Ha tenido muchos comentarios a este respecto?

-Por eso casi siempre he hecho novela histórica contemporánea, normalmente del siglo XX, porque así puedes investigar mucho mejor. En las novelas que yo he hecho sobre Marruecos recibí un montón de e-mails de gente que me intentaba sacar los colores con presuntos errores. Pasé mucho tiempo documentándome, y en general podía responder, pero te das cuenta de que contraes una cierta responsabilidad.

-¿Qué características tiene el inquisidor de su novela? ¿Responde al prototipo diabólico tan retratado en el cine?

-Hay que distinguir al inquisidor español frente al francés o al inglés, que son medievales, mucho más brutales. El inquisidor español del siglo XVII ó XVIII tiene toda la tradición del Renacimiento, de la Universidad de Salamanca y de los pensadores que en el fondo son los antecedentes remotos del liberalismo. Esto quiere decir que hubo un respeto por las formas, los procedimientos. La mayoría de las veces fueron juristas más que teólogos. Esa es una distinción que mucha gente no tiene clara. Entonces, el inquisidor se veía obligado a justificar incluso las torturas. Yo he querido huir de esa visión más adacadabrante de la Inquisición, que por otra parte es real. Aunque en los cuatro siglos de Inquisición española se quemó a bastante gente, tan sólo en la Noche de San Bartolomé los ejércitos franceses ejecutaron a más personas.

-En su blog, este inquisidor también realiza sus propios exámenes de conciencia.

-Hago un ejercicio de imaginar que quienes juzgaban tan severamente los pecados de otros eran a su vez pecadores, por tanto eran conscientes de sus propios pecados. Tener el poder de imponer una culpa a los demás con tanta severidad con tus propias faltas a las que no te puedes sustraer genera una gran culpabilidad. En el caso que narro, incluso la Inquisición revisa su propia sentencia, admite que ha cometido un error y absuelve a quien condenó. Y este no fue un caso aislado.

-¿Qué rasgos caracterizan al otro interlocutor en este diálogo, a la historiadora?

-Es un personaje que tiene vocación, pero la pierde por el camino porque ciertas cosas dejan de valerle. Pero también es muy interesante porque a mí me atraen y me dan más juego literario los personajes que no lo tienen todo tan claro; los que han apostado por un proyecto y de repente se les viene abajo y se tienen que reiventar.

-¿Internet es la máquina del tiempo perfecta para conectar esas dos realidades y dos tiempos, el de la historiadora y el del inquisidor?

-Sí porque permite que cohexistan de una manera no artificiosa y sobre todo por el artefacto del blog. No voy a decir que es un invento sólo de internet, tiene antecedentes en los diarios, pero sí es verdad que han generado una especie de narración particular, que sobre todo tiene una virtud, que es que puede convertir en un hilo continuo una serie de elementos heterogéneos e historias que pertenecen a momentos temporales distintos. Permite convertir en un sólo texto con unidad y fluidez aportaciones muy distintas. Aquí se mezclan un chat, un correo electrónico y un manuscrito del siglo XVII auténtico.

-¿Pero en internet hay un riesgo muy alto sobre la [falsa] identidad que puede confundir o llevar al engaño?

-Hay gente que dice que internet es un espacio para la simulación y realmente es así. Pero también para otra mucha gente es un espacio para la verdad que uno puede hacer valer en su vida cotidiana, es una herramienta válida para que cada uno vuelque su verdad. En el caso de mis personajes hay más de búsqueda de la verdad de cada uno, del otro y de la verdad de esa historia antigua que de simulación. Por eso yo elijo esto para acercarme a la parte histórica.

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