Hernández Mompó, 30 años de dibujos

  • La sala Vimcorsa cierra la temporada con una retrospectiva del prestigioso artista valenciano

El valenciano Manuel Hernández Mompó ocupa un capítulo relevante en la historia del arte español del siglo XX. Una exposición retrospectiva recoge desde mañana hasta el 15 de junio en la Sala de Exposiciones Vimcorsa 50 gouaches, óleos, collages y técnicas mixtas sobre papel realizados entre 1956 y 1986, procedentes en su mayor parte de las colecciones de sus hijos y de otras colecciones particulares.

Como prólogo especial de esta muestra se exhiben dos dibujos realizados en 1935, cuando el artista contaba ocho años de edad, en los que se aprecian similitudes formales con la obra desarrollada en su madurez artística.

Hernández Mompó nació en Valencia en 1927. La ocupación de su padre como profesor de pintura hizo que simultaneara sus estudios de bachillerato con el ingreso en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia. Después pasó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, donde coincidió con Eusebio Sempere, Juan Genovés, Manolo Gil, José Vento y Javier Clavo, entre otros. Una beca concedida en 1948 le permitió trasladarse a pintar a Granada y en 1951 una nueva beca le facilitó su estancia en París. Consecuente con la cerrada y asfixiante situación interna de España, hasta entonces su pintura se había caracterizado por una figuración de corte tradicional apoyada en las habituales temáticas del retrato y el paisaje, pero durante los seis meses que residió en la capital francesa conoció las tendencias abstractas y entró en contacto con los artistas vinculados al informalismo y al gesto libre y espontáneo, por lo que fue adoptando parte de esta liberadora atmósfera de una manera natural, dado que siempre mantuvo una singular independencia, rasgo que le hacía coincidir con su admirado Paul Klee, del que se aprecian ecos y evocaciones en los trabajos de estos tiempos. En París se relacionó también con artistas españoles allí residentes como Juana Francés, Pablo Palazuelo y Eduardo Chillida.

En 1965 se le concedió el Premio Nacional de Pintura y en 1966 consiguió la Primera Medalla de Pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1968 obtuvo el Premio de la Unesco en la XXXIV Biennale di Venecia.

Con gran proyección internacional y tras la invitación de la galerista norteamericana Ruth S. Schaffner, durante 1973 estuvo residiendo en California. A su vuelta fijó su residencia en Mallorca, donde en 1977 surgieron sus famosos alarós o piezas sobre metacrilato.

En 1987 fue nombrado Académico de la Real Academia de San Carlos de Valencia. Mompó murió en Madrid en 1992 tras una larga enfermedad.

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