"La gala de los Goya tiene algo de cine negro: está llena de gángsters y de espías"

  • El cordobés compite mañana con José Ángel Egido, Jordi Dauder y José María Yazpik por el Goya al Mejor Actor Secundario por 'Fuera de carta', filme en el que comparte reparto con Javier Cámara y Lola Dueñas

Hace unos meses decidió parar. Para respirar, reencontrarse, vivir. Sus últimos años han sido frenéticos y, después del descanso, afronta un 2009 lleno de sugerentes proyectos. Y mañana tiene la oportunidad de ganar su segundo Goya, por la comedia Fuera de carta. Gane o pierda, Fernando Tejero asegura que una de las primeras cosas que hará cuando pase la gala es venir a Córdoba, la ciudad de la que un día salió para convertirse en uno de los actores españoles más queridos por el público.

-¿Cómo afronta su segunda candidatura al Goya?

-Estoy un poco confuso, la verdad. Me dicen algunos amigos que en las quinielas de las webs de los periódicos soy el favorito, pero no sé si me beneficiará el hecho de que la película sea una comedia y que sólo tenga dos nominaciones. Lo que estoy intentando es no verme condicionado por la opinión de la gente. La pasada vez lo pasé mal porque todo el mundo me decía que me lo iban a dar y eso crea mucha presión.

-Hay muchos grandes actores que aún no lo han conseguido. Usted lo ganó a la primera. Eso debe de quitar presión...

-Ahí está el ejemplo de Javier Cámara, que ha sido candidato en varias ocasiones y aún no lo tiene. Me haría muchísima ilusión que se lo dieran a él porque es un actor maravilloso. Está claro que si no me lo dan no pasa nada: tengo otro, y al fin y al cabo los premios son importantes cuando los ganas. Lo peor de los Goya es todo el proceso que tienes que pasar. La presión, el nerviosismo... Es como un concurso de televisión. Luego en la gala te enmarcan la cara en una ventanilla y se ve la cara de imbécil que pones si pierdes... Tiene algo de reality. Por otra parte, para mí esta candidatura ha sido muy satisfactoria porque después del parón que decidí hacer en agosto me sentía inseguro. Sentí algo de vértigo, la duda de si me volverían a llamar. Por suerte, ahora sé que sigo estando en el mapa.

-¿El rodaje de Fuera de carta fue tan divertido como se puede inferir de la película?

-El cine es engañoso. Siempre hay una parte oculta de las películas que sólo conocen los que participan en ellas. En el rodaje de Días de fútbol, por ejemplo, no lo pasamos nada bien. Yo decidí hacer Fuera de carta por la oportunidad que me daba de trabajar con Javier Cámara y Lola Dueñas. Fue una etapa en la que sufrí un gran desgaste: rodaba por las mañanas en Madrid y luego cogía el avión porque por la tarde representaba Marat/Sade con Animalario en Barcelona. Estuve así un mes. Era una vorágine tremenda. A veces me ponía a llorar cuando llegaba al teatro o después de la función. Por eso pienso que esta candidatura es una recompensa a ese esfuerzo. Las cosas no pasan por casualidad. Cuando leí el guión de Fuera de carta me di cuenta de que el personaje no contaba mucho: no se sabe de dónde viene ni adónde va. Así que, aunque es un personaje cómico, intenté trabajarlo desde el drama para hacerlo creíble. Él ha tenido una vida complicada y utiliza la droga y el alcohol como refugios.

-Lleva varios meses de descanso. ¿Cómo ve ahora su horizonte profesional?

-Quería escucharme, hacerme caso, darme la oportunidad de elegir, esperar a ver si llegaban cosas distintas. Yo empecé tarde en esto. Toda mi vida había deseado trabajar como actor pero jamás pensé que haría una serie de televisión con tanto éxito, que me metería en una locura difícil de dominar. Cuando llegan estas situaciones de vorágine, uno intenta siempre coger el mando, pero a veces es difícil. Lo que sí tengo claro es que no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Estoy muy satisfecho, por ejemplo, de las tres películas que rodé el año pasado, Fuera de carta, Gente de mala calidad y 8 citas. Ahora estoy loco por empezar de nuevo a trabajar.

-¿Qué proyectos tiene en la agenda?

-Voy a protagonizar con Julián Villagrán la obra teatral de Marie Jones Piedras en los bolsillos, que está triunfando en Londres y cuya adaptación realizará Juan Cavestany. La estrenaremos en octubre en Avilés y luego iremos a Pamplona, Madrid y por todo el país. Es un montaje que mucha gente ha querido hacer en España. Villagrán y yo lo hemos conseguido sacar adelante y además elegiremos al director. Cada uno interpreta a seis personajes sobre el escenario. En teatro también me han ofrecido un Chéjov. En cine, Max Lemcke, el director de Casual day, me ha ofrecido el papel protagonista de su siguiente película, Cinco metros cuadrados. Y Pablo Berger -Torremolinos 73- quiere que participe en su nuevo proyecto.

-¿Le estimula ahora más el drama o la comedia?

-Es una cuestión de etapas. Creo que domino la comedia, cada vez mejor, pero ahora me apetece más hacer drama. Me gusta la película de Max Lemcke porque se parece un poco a las que hacían Berlanga y Azcona, mezclando la comedia con un dolor brutal.

-¿El cine español está tan mal como parece?

-Ahora está todo un poco parado, pero este año hay estrenos prometedores de Almodóvar, Amenábar, Trueba... Hay una situación de crisis que afecta a todo en general, y mucho más a la cultura. En España hay gente con mucho talento a la que hay que dar oportunidades. Por supuesto que se hacen cosas malas, pero hay que confiar más en el talento de la gente. Además, el cine español padece una gran falta de promoción. Cuando hay un estreno español parece que todo el mundo está deseando que se encienda la luz para empezar a despotricar. En España tenemos una gran falta de respeto por lo nuestro.

-¿Cómo es la gala de los Goya?

-Fría. Tiene algo de cine negro: está llena de gángsters y de espías.

-¿Tiene pensado qué dirá si gana?

-A Córdoba se lo tengo que dedicar, porque hubo gente que me criticó porque no lo hice en 2004. Me gustaría dedicárselo también a Malena Alterio, a Joaquín Sabina y a Concha Buika, que hace poco, en una actuación, me hizo un regalo que me emocionó. También a Roberto Santiago. Y, sobre todo, a un tío mío que falleció hace poco; era un cómico que nunca lo intentó y estaba muy orgulloso de mí.

-¿Viene a menudo por Córdoba?

-Sí, aunque a veces estoy sin ir más tiempo del que quisiera. Es mi tierra y allí está toda mi familia. Me encantaría ir con Piedras en los bolsillos; nunca he estado en Córdoba con una obra de teatro. A corto plazo, después de la vorágine de los Goya, una de las primeras cosas que haré es ir a Córdoba.

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