Gala y las centellas de la noche

  • El escritor despide a los residentes de la decimoquinta promoción de su fundación con la petición de que no renuncien a su voz personal

  • El centro acoge una exposición hasta el 20 de junio

"Crear es conseguir que una centella atraviese la noche". Lo dijo ayer Antonio Gala en la ceremonia de despedida a la decimoquinta promoción de la fundación que lleva su nombre, en la que, como es habitual, realizó una defensa de la individualidad del artista en una sociedad que tiende a arrinconar las manifestaciones de autenticidad y a ningunear la libertad creativa. "Todos tenéis algo en lo que sois únicos: por eso habéis venido a esta casa", proclamó el escritor ante los 14 jóvenes que han integrado el grupo.

El discurso fue una continuación del de la apertura del curso, el pasado octubre, en el que Gala pidió a los residentes que no traicionaran su "voz personal". Ese "algo que os distingue y os califica y os sitúa" es para Gala "una señal" que supone "una característica no siempre perceptible, o al menos no para todos". Es "un deber y una obligación" para los creadores "usarla" no solo buscando el bien propio sino "el de todo" lo que les rodea.

Gala instó a los jóvenes a que caminen hasta "obtener la certeza de haber hecho" lo que tenían que hacer y a "desempeñar un papel irrepetible que ningún otro puede representar". La relación de residentes de este curso ha estado integrada por Elisa Beltrán de Heredia Revuelta (Valladolid), Marta Galindo García (El Puerto de Santa María), David Gómez Gómez (Toledo), Salvador Jiménez-Donaire Martínez (Sevilla), Antonio Ortiz Rubio (Doña Mencía) y María Rodríguez Castro (La Coruña) en el apartado de artes plásticas, Louiza Ajouau (Nador, Marruecos), María Fernanda Bada Cordero (Ciudad de México), Guillermo Arturo Borao Navarro (Zaragoza), Alba Carballal Gandoy (Lugo), Joana Lomba Trigo (A Guarda, Pontevedra), Sergio Navarro Ramírez (Marbella) y Dmytro Prychyslyy (Kirovograd, Ucrania) en el de literatura y José Javier Delgado Pulpillo (Úbeda) en el de música.

Ajouau y Navarro fueron los portavoces de los residentes en el acto de clausura. La primera indicó que los jóvenes se han dado cuenta en estos meses de la importancia que en el acto creativo tienen, más allá de las técnicas, "la experiencia, las emociones y el pensamiento". El segundo leyó un poema sobre "las difusas barreras del tiempo" y afirmó que el de ayer no era un acto de clausura sino "de apertura".

La jornada incluyó también la inauguración de la exposición de artes plásticas XV, en la que los cinco pintores y la escultora que este curso han residido en la fundación muestran un resumen del trabajo que han desarrollado durante estos meses. Permanecerá abierta al público hasta el 20 de junio en horario de lunes a viernes de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00, y los sábados de 12:00 a 14:00. La Sala Polifemo del Teatro Góngora acogió por la tarde un concierto en el que se estrenó de forma absoluta la suite Memoria de la luz, compuesta por el residente José Javier Delgado y dedicada a Andalucía. La interpretación estuvo a cargo de la Camerata Capricho Español, dirigida por Alejandro Muñoz Aguilar y con Gonzalo Vauthey como violín solista. En la segunda parte del concierto, el residente de la decimosegunda promoción Rubén Jordán Flores estrenó Las cuatro estaciones, compuesta para orquesta y cuarteto solista, con el Cuarteto Jordán (Gonzalo Vauthey, Teresa Gamaza, Marta Sáenz y Nora Prat).

El acto de clausura contó con la presencia del presidente del Parlamento de Andalucía, Juan Pablo Durán, que indicó que "Córdoba y Andalucía son tierra de talento y de grandes creadores y artistas" y que esta fundación "es un regalo para Córdoba, un oasis de sabiduría, arte y conocimiento", en el que el Gala "transmite a los jóvenes su sensibilidad, su pasión y su amor por la profesión artística".

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