Dover, revisión del pasado con ojos de futuro

El año 1992 no sólo fue el de la Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona. Para las hermanas Amparo y Cristina Llanos y Jesús Antúnez supuso la formación de un proyecto, Dover, que quince años después aún sigue en activo y con éxito tras incorporaciones posteriores de otros miembros como el bajo Samuel Titos. Abandonando una primera etapa mucho más rockera, el pop y el concepto disco conquistó sus corazones y los de miles de nuevos seguidores que celebraron su nuevo rumbo profesional aupándoles a lo más alto de las listas de ventas. Sin intención de bajar ningún escalón, bajo el mismo nombre de la banda llega ahora un doble álbum muy especial con una revisión de temas clásicos y más recientes junto a algunas sorpresas. "Nos apetecía regresar con cariño a nuestras canciones y marcar la separación entre dos etapas significativas a través de una nueva grabación de varios títulos del principio", explica Amparo. "En nuestra época más cañera, tuvimos momentos maravillosos pero, creativamente, había que cambiar para encontrar una nueva fuente de inspiración. No hemos sido muy nostálgicos al mirar hacia atrás".

Inmersos en una onda más electrónica, los integrantes de Dover han incluido en este CD un nuevo corte, Soldier, con el que pretenden avanzar el enfoque de su futuro inmediato. Eso, sin descartar nunca la posibilidad de volver a hallar otra diferente fuente evocadora. "Es algo que te tiene que pedir el cuerpo", continúa una de las guitarras y voces de la banda. "Este ciclo es algo que empezó a pedírmelo el cuerpo a mí, aunque a todos nos gustaba. Fue un periodo árido, hace un par de años, en el que no sabíamos hacia dónde dirigir nuestros pasos. Fases estilísticas y creativas que empiezan como algo sencillo y, de repente, cogen forma. Hay otro estilo que creo nos motivaría: el country. Podría apetecerme hacerlo en español y, aunque no sé si tendría mucho sentido apostar por él aquí, Cristina seguro que estaría muy por la labor".

En plena recuperación del resfriado que vuelve cada año por estas fechas -y que, aunque no sea el mismo, lo parece-, nuestra entrevistada reconoce no olvidar cuando, con muchas ilusiones, todos los de la formación ansiaban conocer el triunfo con mayúsculas. Hasta que, un buen día, llegó. "Si no se tiene, se echa de menos, pero hemos sabido valorarlo siendo bastante conscientes de la dificultad que entraña. Quizás ha sabido mejor la última vez puesto que la primera nos pilló como un torbellino. Es una gozada".

The hitter, Flashback, Serenade y Follow The Cities Lights son algunos títulos con los que Dover se ha ganado el favor del público. Composiciones interpretadas en inglés que no les han impedido abrirse mercado en el panorama nacional. "No nos podemos quejar. Hemos tenido suerte y la gente ha respondido a esta propuesta", continúa una de las hermanas Llanos. "¿Hubiera sido más fácil de cantar en castellano? No lo sé. Lo que está claro es que, al menos, nos ha diferenciado". Tres lustros ininterrumpidos de duro trabajo y conciertos que no inciden en un mal concepto del transcurso de los años. "Sentirse realizado en la vida es una fortuna increíble. Minimizas el paso del tiempo y si al hacerte mayor, sigues con algo creativo, eso te transforma en un ente especial. Nosotros no sentimos muy bien". Tanto, que afrontan una dura promoción hasta enero y una posterior gira con la que, incluso, volverán a salir al extranjero para atender a unos admiradores que tienen algo desatendidos.

Una buena campaña de marketing orquestada por Mario Vaquerizo, marido de Alaska, y una actitud valiente, junto a sus buenas melodías, son las principales armas de Dover. "Sabíamos que, con el giro que dimos, hacíamos algo arriesgado y valiente. Éramos conscientes de las posibles críticas y de que ese paso podía no gustar. Sin embargo, estábamos muy inspirados y muy seguros de que iba a funcionar y que teníamos entre manos algo muy digno para ser ofrecido", recuerda Llanos. "Si hubiera salido mal, habríamos perdido pero también habríamos seguido. Nos hubiéramos aguantado y fastidiado".

Nada que ver con lo que el destino les tenía reservado. Acertaron de pleno y esta revisión de su carrera que nos presentan lo demuestra. "Al grabar otra vez algunas melodías, hemos realizado un ejercicio de memoria del que hemos salido reforzados", concluye nuestra entrevistada. Es el presente de Dover. El futuro está por llegar aunque, a juzgar por las pruebas, estamos seguros de que volverán a sorprendernos. Eso, como mínimo.

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