XXVIII Festival de la guitarra Análisis de un músico excepcional

"Bream convierte la guitarra en un instrumento orquestal"

  • Leo Brouwer destaca en la mesa redonda de apertura de las Jornadas de Estudio sobre Historia de la Guitarra el talento del reconocido intérprete británico

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Leo Brouwer le describe como una persona "bastante reservada" pero con una magia especial, una "fantasía" que se transmite en la interpretación tanto de la guitarra como del laúd, que lo ha encumbrado a ser uno de los mejores intérpretes del siglo XX. Se trata del guitarrista Julian Bream (Londres, 1933), protagonista en esta edición de las Jornadas de Estudio sobre Historia de la Guitarra, que ayer comenzaron con una mesa redonda en el Salón Mudéjar del Rectorado en la que participó el maestro cubano junto a José Luis Romanillos, Javier Suárez-Pajares, Juan Miguel Moreno Calderón y Julio Gimeno, este último presentador del acto.

Brouwer, limitado debido a un problema de rodilla que apenas le permite moverse, aseguró en su intervención que Bream es capaz de "convertir la guitarra en un instrumento con timbres orquestales" y que posee una manera de ver la guitarra o el laúd como un "instrumento orquestal". "Casi todos han tocado con ese punto de vista de simplemente hacer sonar la guitarra, pero ésta, tocada con una idea más amplia de lo que son los colores del sonido, puede llegar a parecer un oboe, un contrabajo, un violoncello o un clarinete; ésos son los aspectos que enriquecen el discurso musical de cualquier época".

El director y compositor cubano -que ha tenido la oportunidad de trabajar mano a mano con Bream en una Sonata que el cubano le escribió, el Concerto Elegiaco que grabaron juntos en Londres o la Iberia de Albéniz que le orquestó a petición- aseguró durante su comparecencia que "para ser un genio de la música hace falta una pasión constante y una cultura grandísima, que no consiste en ser un erudito ni en hablar cuatro idiomas".

Brouwer comparecerá nuevamente hoy para dedicar una intervención íntegra al guitarrista británico titulada Bream: disidente de la era Segovia, título al que da su propia explicación: "Segovia era un reaccionario estéticamente hablando, y Bream no..., y no quiero decir más porque toco la guitarra por la magia y el genio extraordinario de Andrés Segovia como guitarrista, pero no como transmisor de cultura", adelantó el músico, que admira la relación que Bream ha llegado a entablar con algunos de los mejores compositores del siglo XX que trabajaron para él como el británico Benjamin Britten, el catalán Roberto Gerhard o el japonés Takemitsu.

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