Barbara Hendricks exhibe en el Gran Teatro su voz carnal

  • La soprano estadounidense estará acompañada esta noche por el pianista Love Derwinger en una actuación en la que interpretará composiciones de Franz Schubert, Gustav Mahler, Richard Strauss y François Poulenc

Los asistentes al concierto tardarán en olvidar esta voz. La soprano estadounidense Barbara Hendricks ofrece esta noche a partir de las 21:00 una actuación en el Gran Teatro en la que estará acompañada por el pianista Love Derwinger. El programa está compuesto por canciones de Franz Schubert, Gustav Mahler, Richard Strauss y François Poulenc. Es la primera vez que Hendricks se sube al escenario del coliseo.

Hendricks nació en Arkansas (EEUU), pero reside en Europa desde 1977 y es ciudadana sueca. Debutó en 1974 en EEUU en la Opera de San Francisco con La coronación de Popea de Monteverdi. Poco después llegó a Europa al Festival Glyndebourne.

Hendricks fue dando inicio a una carrera que la llevó a actuar en los principales escenarios de ópera de todo el mundo, como la Opera de París, el Metropolitan de Nueva York, el Covent Garden de Londres y La Scala de Milán. En Berlín, Viena, Hamburgo y Munich debutó con el papel de Susana en Las Bodas de Figaro.

Su repertorio incluye más de 20 personajes de óperas, de los que 12 han sido grabados, y también comedias americanas, melodías francesas y espirituales negros.

Entre los roles que ha interpretado se encuentra el de Pamina en La flauta mágica e Ilia en Idomeneo, óperas de Mozart. De obras clásicas francesas ha adoptado el papel de Antonia en Los cuentos de Hoffmann, Micaela en Carmen de Bizet, Manon de Massenet, Julieta de Gounod y Melisanda de Debussy.

Ha cantado oratorios con los principales directores de orquesta del mundo como Leonard Bernstein, Zubin Metha, George Solti, Claudio Abbado o Herbert Von Karajan. La artista es capaz de interpretar desde jazz hasta música de cámara pasando por canto lírico. La crítica destaca que posee una voz carnosa, próxima, perfectamente afinada y de gran dulzura. Todas estas cualidades, junto a sus interpretaciones de hondura expresiva y sentimiento, son las que han empujado a esta recitalista a labrar su brillante carrera internacional como gran diva de la lírica.

Respecto a su faceta cinematográfica, en 1994 participó en una producción fílmica internacional de la ópera The Rake's Progress como Anne Truelove, con el maestro Esa-Pekka Salonen. Asimismo, fue miembro del jurado del Festival de Cine Cannes en 1999, presidido por David Cronenberg.

Además de su actividad operística y concertística en Europa y en EEUU, alterna su calendario con importantes giras de recitales por Extremo Oriente o Sudamérica y en festivales internacionales del mundo entero.

De entre los pianistas con los que ha actuado y realizado grabaciones destacan Dimitri Alexeev, Michel Béroff, Yefim Bronfman, Michel Dalberto, Youri Egorov, Ralf Gothoni, Radu Lupu, Maria Joao Pires, Roland Pöntinen, Staffan Scheja, Andras Schiff, Peter Serkin y Love Derwinger, que la acompañará esta noche. Derwinger se interesa particularmente por la música contemporánea y ha colaborado estrechamente con muchos compositores.

Es uno de los pocos pianistas que han interpretado con éxito el Concierto nº 3 de Xenakis. Este músico, que debutó con 16 años, ha colaborado a lo largo de su carrera con las orquestas más importantes de Escandinavia, la Orquesta de la Radio de Bélgica, la Niew Sinfonietta de Amsterdam, la Orquesta de Den Haag y la Philharmonia Orchestra de Londres, entre otras.

Aparte de su carrera como soprano, Hendricks es conocida por su apoyo activo con el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (Acnur). Incluso ha sido nombrada Embajadora Honoraria de por vida. En 1991 y 1993 ofreció dos conciertos de solidaridad en Dubrovnik y en Sarajevo. En 1998 creó la Fundación Barbara Hendricks para la Paz y la Reconciliación, personalizando su lucha en la prevención de conflictos en el mundo y para facilitar la reconciliación en los lugares estratégicos.

Ha sido premiada por su labor artística y humanitaria, recibiendo entre otros muchos galardones el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en el año 2000, por su defensa de los derechos humanos y por la contribución de su labor artística al patrimonio cultural de la humanidad.

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