Banderas: "El puritanismo es más fuerte hoy que en la época de Picasso"

  • El actor preside hoy en Málaga la presentación de la serie 'Genius: Picasso'

Antonio Banderas, ayer, en Madrid. Antonio Banderas, ayer, en Madrid.

Antonio Banderas, ayer, en Madrid. / emilio naranjo / efe

Antonio Banderas, que interpreta a Pablo Picasso en la serie de televisión Genius que National Geographic dedica al mejor pintor del siglo XX, aseguró ayer que hoy recorren el mundo "olas de puritanismo" mucho más potentes que las que rodearon los primeros años de vida del artista. "Si nos metemos en los años 30 y examinamos la vida de los grupos surrealistas en los que se crió Picasso vemos que esa gente exploraba muchísimo más de lo que lo hacemos ahora. Te llevarías una sorpresa de ver de dónde venían y a dónde fueron desde el punto de vista social, sexual o político", comenta el actor, que ayer ofreció una rueda de prensa en Madrid y hoy celebrará la presentación mundial de la serie en Málaga, con una proyección en el Teatro Cervantes. "Es el momento en que nace el marxismo, el amor libre...Dora Maar (una de las musas y amante de Picasso) venía de los mundos sadomasoquistas cuando le conoce, ella tenía veintitantos años, él casi 60. No nos confundamos con nuestras abuelas -sonríe el actor-, que tenían mandanga".

Hace solo tres días que Banderas ha terminado de grabar la serie, diez capítulos de una hora de duración cada uno, en los que ha sufrido una inmersión tan grande que aún no tiene perspectiva para hablar "con objetividad" del personaje. "Estoy agotado, aún hablo a borbotones. Pero sí puedo decir que no hemos tratado de glorificar a Pablo Picasso; el nuestro es un personaje con claroscuros, y lo mismo en su relación con sus mujeres e hijos. También afirmo que no hay desamor y no hay abusos, es un hombre que quiere y puede con todo", resume el actor. Reconoce el intérprete malagueño que "examinado de cerca, Picasso el artista es asombroso; no miente, no busca el aplauso". El actor es consciente de que uno de los aspectos más denostados del pintor ha sido siempre su relación con las mujeres y sus múltiples infidelidades: "Traté de no establecer juicios de tipo moral porque eso -dice- me hubiera impedido llegar al personaje, aunque reconozco que, cuando me metía en las zonas más oscuras de su personalidad, le defendía". "Pablo, simplemente, no quería dejar ir las cosas, tampoco a las mujeres a las que amó. En él la infidelidad es algo más complejo, no abandona a una persona por la siguiente, quería mantenerlas a todas, en ese sentido era muy infantil", afirma. "La vida es tan interpretable", filosofa el popular actor malagueño.

Banderas es uno de los tres Picassos de la serie -niño, joven y adulto-, al que "agarra" a los cuarenta y no suelta hasta su muerte, en 1973. "Han sido cinco horas de maquillaje cada día", comenta un atípico "sex-symbol", aún con su cabeza y cejas totalmente rapadas, como en su caracterización del pintor malagueño. Hoy afirma que "había más ímpetu" en otros que en él por interpretar al genio, aunque han sido años de pelear por un proyecto, suyo y de Carlos Saura, que finalmente ha quedado "en un guión atrapado en un concurso de acreedores". Suerte, dice, que Ron Howard le ofreció esta serie de National Geographic cuya "credibilidad" le animó a dar el paso, por las "serias garantías de que se trabajaría en condiciones".

Sólo le pesa no haberla grabado en andaluz; la serie, explica el director Ken Biller, nace con vocación internacional; se estrenará el 26 de abril en 172 países y se traducirá a 43 idiomas. "Para nosotros era importante mantener al máximo la autenticidad, por eso rodamos en lugares reales, hasta el nacimiento del genio está grabado en su casa de verdad, en Málaga", apunta Biller, feliz de contribuir a la difusión de un personaje imprescindible como es Picasso, pero sin olvidar que su trabajo es "entretener". Banderas dice que coincide con Picasso en que "nacimos y nos fuimos de Málaga los dos, y en que nos hicimos famosos, él más -se ríe-, pero sobre todo, en los sacrificios y la enorme capacidad de trabajo". Y cree conectar también con él en que ninguno de los dos es nacionalista: "Sin querer herir a nadie, mi consideración no sería política, sino de corazón, y creo que la suya, también".

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