Auténticas obras de arte realizadas a mano

  • Rafael González es uno de los últimos amanuenses que se ganan la vida con esta profesión, dedicada a la copia de libros

Rafael González es uno de los últimos amanuenses que quedan en la ciudad de Córdoba. Se gana la vida haciendo pequeños encargos que le permiten vivir el día a día pero, sobre todo, lo que hace este hombre es crear libros que sirven para el conocimiento y el disfrute de toda la sociedad.

Vivir dedicado exclusivamente al mundo de la escritura "es muy difícil", pero a Rafael le gusta pensar que sucede un poco como a la profesión de los toreros: "aficionados hay muchos, pero que se ganen la vida con el toreo es muy complicado", aunque al que le apasiona "lo consigue perfectamente", matizó. Los trabajos que le encargan a este apasionado y enamorado de la caligrafía son "auténticas obras de arte realizadas a mano", en las que puede estar trabajando hasta un mes, porque "no trabajo con plantillas y lo tengo que cuadricular todo a mano", aseveró.

Rafael explicó que su cometido "es rememorar lo que existía en Córdoba hace diez siglos, en la llamada Edad de la Escritura, en la que había 170 mujeres escribiendo cerca del Puente Romano". El artista trabaja en un pequeño estudio situado en la calle Lineros, en pleno Casco Histórico de la capital cordobesa. Le gusta hacerlo a pie de calle, para que todo aquel que pase pueda contemplar su oficio. "El poderío que tenía Córdoba era increíble, era la dueña de la cultura en el mundo", por lo que la escritura "es el legado más importante que tiene la ciudad", señaló el artista.

Rafael se dedica desde pequeño al arte de la escritura, aunque profesionalmente lo ejercita desde hace una década: "lo llevo en lo genes y no me ha costado demasiado trabajo", dijo, mientras recordó que su abuelo y su padre, que también se dedicaban al arte amanuense, le inculcaron muy temprano el amor por la pluma y el papel. Gracias a su profesión de ingeniero técnico, Rafael aseguró que ha inventado plumas hechas con simples latas de refrescos, "una ventaja" que le ha permitido "inventar instrumentos que no existían", afirmó Rafael.

Además, este amanuense cordobés tiene alma y corazón de profesor y se dedica a enseñar escritura y caligrafía a jóvenes y adultos. Su sueño es abrir una gran escuela en la que pueda transmitir su conocimiento a todos aquellos que estén dispuestos a aprender todo lo que encierra el arte de la escritura. Para él, la escritura es una "terapia muy barata" porque "como decía Cervantes la escritura con pluma es el lenguaje del alma", indicó el amanuense.

Actualmente, Rafael dedica sus esfuerzos a un trabajo muy personal, "una enciclopedia quijotesca, a estilo de Cervantes" en la que se hace referencia tanto a las ciencias, como, por ejemplo, a la Medicina, a las letras y al ensayo, por lo que se trata de un libro "muy amplio y complejo", aunque no tiene muy claro si acabará vendiéndolo. Profesionalmente, Rafael realiza encargos privados de "enamorados" de las letras que "pagan por un trabajo manual de la profesión más bonita del mundo", como así califica a la escritura el artista.

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