Andy Summers resume en un libro sus éxitos y fracasos con The Police

  • El guitarrista de la mítica banda acaba de publicar sus memorias tituladas 'El tren que no perdí'

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Andy Summers, el polémico guitarrista de The Police, mantiene la sinceridad que le caracteriza en su autobiografía, El tren que no perdí, en la que repasa su agitada trayectoria personal y musical con especial atención a los días en que formaba parte de la banda de pop más importante del Reino Unido. En este volumen, editado por Global Rhythm Press y con prólogo del guitarrista de U2 The Edge, Summers recuerda el encuentro fortuito con Stewart Copeland en un vagón de tren del metro de Londres que propició el nacimiento de The Police, su infancia en una caravana gitana en Lancanshire -situada al norte de Inglaterra- y su periplo de escenario en escenario por ambos lados del Atlántico con sus compañeros de banda.

Además de su relación con Sting y Copeland, el británico, nacido en 1942, recuerda sus encuentros con leyendas de la guitarra como Jimi Hendrix y Eric Clapton y su experiencia personal bajo los focos en una de las épocas más relevantes de la música popular, las décadas de los 70 y 80.

Summers, que también se ha labrado un nombre en el campo de la fotografía, desarrolla en este libro su capacidad de crítica y autocrítica y repasa, con nombres y apellidos, los días de adulación y éxito y sus posteriores altibajos, además de sus primeras experiencias con una guitarra.

Roxanne, Can't stand losing you, Every breath you take, Message in a bottle y Walking on the moon son algunos de los himnos aderezados por la magia de las seis cuerdas de Andy Summers, que hicieron grandes a The Police en apenas siete años de una trayectoria musical que renació en este 2007. The Edge relata en su prólogo cómo conoció a Andy Summers en 1982, cuando U2 tan sólo era una joven banda telonera a la espera de su gran oportunidad.

Ese momento les llegó cuatro años más tarde, cuando coincidieron con The Police en Nueva Jersey en el concierto benéfico organizado por Amnistía Internacional Conspiracy of Hope, cuando el trío ya había decidido separarse. La química en el escenario de "los tres iconos rubios" demostrada en sus conciertos hacía evidente el por qué de su hegemonía en el universo pop de las islas.

Un reinado que había de heredar U2 en ese concierto, ante 75.000 asistentes, cuando Summers cedió su guitarra a The Edge y con ella un legado del que fue capaz de sobrevivir "sin perder la razón ni la pasión por la música, ni la fe en sus cualidades sagradas o la capacidad por cambiar la vida de la gente", asegura su sucesor.

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