Aires danzables del RenacimientoEl jardín de las antiguas delicias Fin del ciclo de villanescasEl violín y la voz de Tartini

Pierre Phalèse I (o Petrus Phalesius, como figura en este CD) fue el más importante miembro de una dinastía de impresores que trabajó en Lovaina y Amberes entres mediados del siglo XVI y finales del XVII. Su edición de Danseries de 1571 recoge buen número de danzas características de la época (branles, alemanas, gallardas, pavanas...), de las cuales el flautista Peter Van Heyghem, al frente de una sólida banda de vientos (flautas, orlos, fagotes, bombardas, cornetas) con apoyo de laúd, clave y un cuarteto de violines ofrece una selección de 41 números.

Desde sus años del Palladian Ensemble junto a Rachel Podger y William Carter, Pamela Thorby se ha ido consolidando como una de las mayores virtuosas europeas de la flauta dulce. Acompañada aquí por el gran Andrew Lawrence-King, Thorby ofrece un bello recital de música del siglo XVII, de Diego Ortiz a Giovanni Bassano, pasando por Dowland, Fontana, Castello y, por supuesto, Jacob Van Eyck, el más prolífico autor de música para el instrumento, en el que las más espectaculares disminuciones se combinan con las dulces melodías.

Raúl Mallavibarrena culmina la grabación de las 61 canciones y villanescas espirituales de Francisco Guerrero (Venecia, 1589) con este tercer volumen que sigue las líneas maestras marcadas en los dos anteriores. Son versiones ligeras, chisposas, de tempi rápidos y con cierta tendencia a potenciar la brillantez de las voces agudas. El acompañamiento con arpa y vihuela del Ensemble Fontegara (Vilas, Bonavita) resulta elegante y muy efectivo expresivamente, si bien el cambio permanente de cantantes afecta a la homogeneidad de Musica Ficta.

Cinco sonatas para violín solo de Giuseppe Tartini toca aquí Chiara Banchini con estilizadísmas finura y elegancia en un disco de espectacular presentación, que se completa con tres melodías anónimas y el Solitario bosco ombroso, poema de Paolo Rolli que se hizo muy popular en el XVIII, en la versión musical del propio Rolli y en la de Tartini, una de sus pocas obras vocales, cantadas todas por la extraordinaria Patrizia Bovi. El disco viene acompañado por un pequeño librito con ilustraciones, poemas y otros textos relacionados con la música ofrecida. Una delicia.

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