África al rojo vivo en la Axerquía

Los sonidos de África son un buen aliciente, pero parece que no lo suficientemente razonable como para suscitar el interés de no más de un puñado de adeptos a lo tribal, lo étnico, aderezado por influencias comerciales que apenas tuvieron protagonismo sobre el escenario de La Axerquía, difuminadas por el sustrato. "Dicen los músicos que mejor os acercáis". Los desperdigados espectadores hicieron frente común ante un escenario tomado por el ritmo, con el aliciente de lo inesperado, con la guinda de una extrema improvisación cargada de buenas vibraciones, que hizo bullir al poco público que se citó para recibirles. Pocos pero compactos, y bien avenidos.

El antillano Gerald Toto, el camerunés Richard Bona y el congoleño Lokua Kanza ofrendaban su álbum Toto Bona Lokua, desperdigaban en Córdoba ritmos del este de África y armonías vocales con influencias del pop, el jazz o el soul, en una conjunción de talentos poco habitual por su procedencia y digna de disfrutar bajo la creciente luna de julio.

Con un disco único que desmembrar, lo de menos era lo precedente porque su mirada estaba puesta en divertir, congeniar y simpatizar con un respetable homogéneo que buscaba respuesta a anhelos que hablan de solidaridad, cooperación y sintonía. Pasar un buen rato se extendía de arriba abajo y de abajo a arriba con un calor y color sólo apto para interesados, sólo apto para los que saben lo que están buscando.

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