"Admiro que el festival eduque sobre el bello arte de la guitarra"

Marcus Miller (Nueva York, 1959) es uno de los músicos de jazz más importantes del panorama actual. Desde su infancia ha estado ligado a la música, ya que su padre era organista en la iglesia y director del coro. Es un músico polifacético que toca con habilidad el clarinete, el piano y el bajo desde los 13 años. Más tarde se inclinó por el bajo eléctrico y empezó a actuar por los clubes de su ciudad. A esto hay que añadir sus dotes como compositor. A lo largo de su carrera ha trabajando con Aretha Franklin, Roberta Flack, Grover Washington Jr., Bob James y David Sanborn, entre otros. Uno de los saltos más importantes de su carrera lo dio en 1981, cuando se unió a la banda del que era su ídolo desde la infancia, el trompetista Miles Davis, con quien permaneció dos años. Esta noche actuará a partir de las 21:30 en el Gran Teatro, donde ofrecerá lo mejor de su último disco, Marcus, publicado este mismo año, y de su repertorio.

-¿Cómo se desarrollará su espectáculo?

-Presentaré temas musicales de mi último CD, pero también me gustaría tocar algo de mis anteriores trabajos. Normalmente decido las canciones que voy a incluir mientras estoy tocando. Siento a la audiencia y decido las canciones que son más apropiadas.

-Su música ha pasado por diferentes etapas: rhythm & blues, pinceladas de música eléctrica, bandas sonoras... ¿Con cuál de estas facetas se queda?

-Crecí con el R&B, el funk y el jazz, música caribeña por mis padres y rock como Jimi Hendrix y Edgar Winter. Pienso que mi núcleo es el funky jazz pero me gustan todos los estilos.

-¿Qué influencia e importancia ha tenido para usted el trompetista Miles Davis?

-Miles me presentó a su público. Algunas personas comenzaron a saber de mí a partir de mis trabajos con él, particularmente fuera de EEUU. Su público me acogió y por eso gracias a él tuve un maravilloso comienzo. Me hizo confiar en que lo que estaba haciendo era bueno. Una vez Miles me dijo: "Ama lo que haces, no importa nada más, tú sólo crea". También me mostró lo importante que eran los cambios, que mantienen a la música viva. Algunas personas no aprecian los cambios, pero la música los necesita.

-En los últimos años ha compuesto música para el cine ¿Qué le atrae más de ese trabajo ?

-La parte más atractiva de componer música para el cine es hacer música con un único propósito: guiar las emociones de las personas. No es fácil de hacer, provocar al espectador para que decida el personaje que le gusta de la historia basándose en la música que escucha. O estar inquieto por una situación en una escena debido a la música que está sonando. Pienso que esto hace mejores mis trabajos discográficos. En definitiva, hay una parte fuertemente emocional en mi música desde que comencé a componer para las películas.

-¿Había escuchado alguna vez hablar del Festival de la Guitarra?

-Sí, había oído hablar de él y espero tener tiempo libre para conocerlo por mí mismo. Es agradable formar parte de una celebración en España que tiene como objetivo mantener viva la historia de la guitarra. Lo que realmente admiro es que el festival eduque a la gente sobre el bello y fascinante arte de la guitarra, sobre lo que ha construido. Va a ser muy divertido.

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