Los talibanes cercan Kabul

  • Los insurgentes islamistas han intensificado y modernizado sus ataques contra las fuerzas afganas e internacionales con el fin de aislar a la capital del resto del país

Los ataques talibanes en Afganistán se multiplican y son cada vez más letales para las fuerzas afganas e internacionales, con tácticas más sofisticadas inspiradas en Al Qaeda y en la guerra de Iraq, y con una estrategia que apunta a aislar Kabul, la capital.

El flujo constante de insurgentes islamistas que se infiltran a través de los 2.400 kilómetros de permeable frontera con Pakistán agrava la situación y contribuye a erosionar la confianza en las tropas extranjeras del pueblo afgano y la comunidad internacional.

Diez soldados franceses muertos en una emboscada de los talibanes, dos ataques masivos contra una base estadounidense, el asesinato de tres cooperantes humanitarios canadienses y estadounidenses es el saldo de los sangrientos ataques contra los extranjeros en el país.

Por no hablar de los ataques diarios contra las fuerzas afganas (más de 650 agentes de Policía resultaron muertos durante los últimos cinco meses) o de atentados como el perpetrado contra la Embajada de India en Kabul en julio, que causó más de 60 muertos.

Para el escritor e investigador afgano Waheed Mujda, las acciones cada vez más mortíferas de los talibanes reflejan la creciente influencia de Al Qaeda.

"Muchas personas han regresado de Iraq y comparten sus experiencias con los talibanes. Al Qaeda prepara los ataques y los talibanes afganos los ejecutan", dijo Mujda en una entrevista.

Los vínculos entre los fundamentalistas y Al Qaeda no son nuevos. Precisamente su negativa de entregar a los estadounidenses a Ben Laden y sus lugartenientes fue el motivo que justificó la invasión liderada por Estados Unidos que acabó con el régimen talibán en 2001.

"Los comandantes talibanes advirtieron a principios de este año que intensificarían sus ataques, que multiplicarían los atentados suicidas y que extenderían sus actividades a las provincias que rodean Kabul. Esto es exactamente lo que han hecho", añadió el investigador Waheed Mujda.

Kabul es cada vez más una ciudad asediada: los soldados franceses murieron a sólo 60 kilómetros al este de la capital y las cooperantes norteamericanas, a sólo 50 al sur de la ciudad. Mientras, los convoyes de suministro que llegan de Pakistán son atacados con regularidad e incendiados.

"Los talibanes tienen en su punto de mira la capital. Las acciones en los alrededores de ésta son mucho más importantes que en otras provincias más remotas. Esto da titulares para la prensa internacional y aumenta la sensación de inseguridad", subraya Joanna Nathan, del Grupo Internacional de Crisis.

Sin embargo, para la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN, la capital afgana no está en ningún caso amenazada.

"El avance de los terroristas se debe en gran parte a la porosidad de las fronteras. Nunca ocupan el terreno y nunca se enfrentan directamente a los soldados de la ISAF, excepto cuando organizan emboscadas como la que acabamos de ver", asegura el portavoz, de la misión, el general canadiense Richard Blanchette. "Ellos son más audaces, hay que reconocerlo y recientemente han organizado acciones peligrosas cada vez de mayor envergadura, pero son actos limitados en el tiempo y en alcance: desde un punto de vista militar, es imposible que ellos puedan ganar", dice.

Sin embargo, Blanchette no está seguro de que las fuerzas internacionales, que cuentan con unos 70.000 hombres, puedan imponerse. El contingente internacional desplegado en Afganistán es menos de la mitad que el presente en Iraq, un país más pequeño y menos poblado.

Popr su parte, el antiguo directivo de la CIA, Bruce Riedel, cree que no hay suficientes herramientas de espionaje para responder rápidamente.

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