Los políticos belgas llegan a un acuerdo para formar Gobierno

  • El gran reto del primer ministro Herman Van Rompuy será la reforma del Estado federal

La toma de posesión del nuevo Gobierno belga ha cerrado con cierta rapidez la última crisis política, aunque el nuevo Ejecutivo se enfrentará al reto de conseguir hacer aquello que no pudo el anterior, especialmente en la complicada reforma del Estado federal.

Los miembros del nuevo Gobierno, encabezado por el democristiano flamenco Herman Van Rompuy, juraron ayer sus cargos ante el rey Alberto II, con lo que se cumplió el objetivo de poner en marcha el Ejecutivo antes de fin de año.

Los cinco partidos que componen la coalición cerraron el acuerdo para mantener el programa del anterior Ejecutivo y el reparto de equilibrio entre formaciones, evitando así largas discusiones que hubieran complicado la crisis política.

Finalmente, el nuevo Gobierno tiene sólo cuatro caras nuevas, incluyendo la del primer ministro.

Tras una foto de familia con el rey, se celebró un primer Consejo de Ministros y Van Rompuy tiene previsto presentar hoy el programa de Gobierno ante el Parlamento, donde el respaldo está garantizado gracias a la amplia mayoría de que disponen los partidos de la coalición.

La crisis se materializó el pasado día 19 con la caída del Gobierno ante las acusaciones de que varios miembros del Gabinete del dimitido primer ministro, el también democristiano flamenco Yves Leterme, intentaron influir en la sentencia de un tribunal de apelaciones sobre la privatización del banco Fortis al francés BNP Paribas.

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