Los 22 minutos y 13 segundos "más largos de mi vida"

  • El Ejército colombiano se cubre de gloria tras infiltrarse en las FARC en una "limpia" operación

El general del Ejército colombiano, Mario Montoya, afirmó ayer que la operación en la que fueron rescatados 15 secuestrados en manos de las FARC, duró 22 minutos y 13 segundos, que definió como "los más largos" de su vida. Montoya compareció ayer en la Casa de Nariño junto al presidente Álvaro Uribe, la cúpula militar y los liberados, para explicar los pormenores de la llamada Operación Jaque.

El general señaló que, a pesar de la limpieza de la misión, que que se inició en junio del año pasado, "fácilmente podríamos haber perdido 12 vidas y un helicóptero y hacer el ridículo".

Tanto Montoya como el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, así como el comandante de las Fuerzas Militares, Freddy Padilla de León, resaltaron la "limpieza" y la "sencillez" con la que se desarrolló la operación e insistieron en la labor fundamental de la "inteligencia militar".

"Nos infiltramos en las FARC y les convencimos de que estaban hablando entre ellos mismos", dijo Montoya. "Lo que teníamos que hacer era juntar a los tres grupos de secuestrados, que estaba separados por unos 50 kilómetros y moverlos hacia el norte, a unos 150 kilómetros", explicó.

"Dimos la orden a los jefes guerrilleros que los custodiaban de que los alistaran porque una misión internacional los iba a visitar", continuó. Después, "haciéndoles creer que provenía de la cúpula de la guerrilla", ordenaron su traslado acompañados de dos guerrilleros.

"Teníamos dos helicópteros y los cabecillas encargados de su custodia, con alias César y Gafas, pidieron que fueran cuatro y no dos los guerrilleros que se acercaran al aparato", agregó. Para evitar esto, los inflitrados del Ejército colombiano alegaron que no había sitio.

Montoya contó que, antes de que el helicóptero tomase tierra, se utilizaron claves con distintos significados porque sabían que los estaban escuchando. Una vez que aterrizaron, embarcaron rápidamente a los rehenes conscientes de que en "las inmediaciones había unos 60 guerrilleros".

El general Montoya dijo que uno de los momentos más tensos que se vivieron fue cuando tuvieron que convencer a los dos guerrilleros para que entregaran las pistolas que llevaban con el argumento de que era una misión internacional. Finalmente se redujo a los secuestradores y se anunció a los cautivos que estaban libres y en manos del Ejército.

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