Otro desafío para Obama

  • El clima de guerra que la ofensiva israelí sobre Gaza ha causado se suma a la lista de problemas que el futuro mandatario debe afrontar nada más llegar a la Casa Blanca

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El presidente electo estadounidense, Barack Obama, que ya debía encarar los desafíos de la profunda crisis económica y del atolladero afgano, ahora deberá agregar el intrincado conflicto palestino-israelí a su lista de prioridades a partir de su asunción el 20 de enero.

"Manifiestamente, la situación se ha puesto todavía más complicada en el transcurso de los últimos días y de las últimas semanas", pero Obama está determinado a trabajar por la paz, declaró el domingo uno de los próximos consejeros del presidente electo, David Axelrod, tras una de las jornadas más mortíferas de los últimos 60 años en los territorios palestinos.

Obama, que se encuentra de vacaciones en Hawai, recibió el domingo una síntesis de los servicios de Inteligencia estadounidenses y "vigila la situación", dijo Axelrod en la cadena de televisión CBS.

La ofensiva aérea masiva desencadenada el sábado por Israel contra la Franja de Gaza en represalia por los disparos de misiles de Hamas (desde el territorio que controla) contra el Estado judío ha causado ya cerca de 350 muertos.

"La futura Administración contaba sin duda instalarse en el poder, observar el resultado de las elecciones israelíes (el 10 de febrero) y formular su estrategia. Pero ya no tiene ese lujo y va a tener que reaccionar a una crisis sobre el terreno", estimó Tamara Wittes, experta en Oriente Próximo de la Brookings Institution.

Durante su paso en julio por la ciudad israelí de Sderot, frecuentemente atacada por Hamas, el entonces candidato Obama asumió la defensa de Israel frente a Hamas. "Si alguien tirara misiles sobre mi casa donde duermen cada noche mis dos hijas, haría todo lo que estuviera en mi poder para que eso terminara", declaró.

A principios de este mes, el presidente electo señaló que el proceso de paz en Oriente Próximo sería uno de los temas prioritarios para su secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Sin embargo, a la espera de la investidura, el equipo de Obama preferiría saltarse esta espinosa cuestión que viene a añadirse a un montón de temas candentes, incluyendo una economía estadounidense en plena debacle y las guerras en Iraq y Afganistán.

Axelrod reiteró el domingo que Obama mantendrá la "relación especial" entre Estados Unidos e Israel. Sin embargo, quiso destacar que, "durante este periodo de transición, sólo hay un presidente y (George W.) Bush habla en nombre de Estados Unidos hasta el 20 de enero".

"El equipo de Obama todavía no ha indicado qué dirección va a tomar en ese tema", subraya Nathan Brown, del Carnegie Endowment for International Peace.

El Gobierno de Estados Unidos había reanudado con gran pompa las negociaciones de paz en noviembre de 2007 en Annapolis. Hasta la fecha, Bush había ignorado la cuestión.

Pero un año después de la conferencia, el acuerdo de paz que tenía que haberse firmado antes de final de este año sigue pareciendo lejano.

La ofensiva israelí en Gaza, además de la celebración de elecciones legislativas judías, que podrían significar el triunfo de ala dura de Benjamin Netanyahu, complican singularmente el panorama de Obama.

"En caso de elección de Netanyahu", jefe del partido de la derecha Likud opuesto a la creación de un Estado palestino, "Barack Obama tendrá que administrar una crisis de las relaciones israelo-estadounidenses en vez de la paz en Oriente Próximo", pronostica Jackson Diehk, editorialista de The Washington Post.

Según los expertos, Obama podría beneficiarse de una acogida positiva en el mundo árabe, ya que su elección suscitó grandes esperanzas en un cambio de la política exterior norteamericana. Pero "el estallido de una nueva crisis como la de Gaza en los dos o tres meses que sigan a su investidura podría poner fin a esa luna de miel", advierte Nathan Brown.

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