La Unión Mediterránea nace con el objetivo de la paz en Oriente Próximo

  • La cumbre fundacional reúne a 44 jefes de Estado y de Gobierno en París · Sarkozy agradece a los países árabes su asistencia, que sirvió para celebrar importantes encuentros bilaterales

Los países europeos y mediterráneos dieron ayer en París el pistoletazo de salida a la llamada Unión para el Mediterráneo con proyectos de cooperación concretos y con un nuevo impulso a la paz en Oriente Próximo.

Los jefes de Estado y de Gobierno de 44 países que asistieron a la cumbre fundacional celebrada en el Grand Palais de París acordaron, entre otros proyectos, una mejora en las comunicaciones terrestres y marítimas en la región, la cooperación para el uso de energía solar, un proyecto de saneamiento del Mediterráneo, el reforzamiento de programas de intercambio académico y nuevos avances en la lucha contra catástrofes naturales.

El inédito encuentro impulsado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, logró sentar a la misma mesa a los 27 miembros de la UE, Israel y los países árabes mediterráneos. "Teníamos un sueño, la Unión por el Mediterráneo es ahora una realidad", celebró el líder galo.

Copresidido por el jefe de Estado egipcio, Hosni Mubarak, el encuentro logró la difícil tarea de reunir al presidente sirio Bachar al Assad (marginado durante mucho tiempo del escenario internacional), al primer ministro israelí, Ehud Olmert, al presidente libanés, Michel Suleiman, y su homólogo de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

Además, sirvió de excusa para un fin de semana de múltiples contactos bilaterales y negociaciones a favor de la paz en Oriente Próximo, marco en el cual Sarkozy logró varios éxitos, empezando por el anuncio de Al Assad y Suleiman de reanudar las relaciones diplomáticas.

Olmert, anunció antes del comienzo de la cumbre que en breve iniciará negociaciones directas con Siria, en tanto que este país establecerá por primera vez relaciones diplomáticas con Líbano.

"Ya existe un proceso de negociación con Siria y pronto habrá contacto directo", anunció Olmert. En este sentido, Al Assad ya había señalado el sábado que todavía no había llegado el momento del contacto directo.

Sólo el líder libio, Muamar al Gadafi, rechazó participar desde un principio en el encuentro, que consideró un instrumento imperialista para generar división en el mundo árabe. Sin embargo, en el último momento se confirmó también la ausencia del rey de Marruecos, Mohammed VI, que envió a su hermano, el príncipe Mulay Rachid, y el de Jordania, Abdulá II, así como la del primer ministro belga Yves Leterme.

La Presidencia de la Unión para el Mediterráneo quedó oficialmente en manos de Francia y Egipto, un símbolo de la nueva solidaridad entre los países del sur y del norte del Mediterráneo, según destacó Sarkozy durante la apertura del encuentro donde agradeció a los países árabes su asistencia a la cumbre en lo que calificó como "un gesto de paz".

Así como los europeos superaron la violencia tras el final de la Segunda Guerra Mundial, los Estados mediterráneos deben ahora trabajar por la paz en este espacio, reclamó el mandatario: "El sueño europeo y el sueño del Mediterráneo no pueden separarse uno del otro".

Mubarak advirtió por su parte de una explosión demográfica en los países de la ribera sur del mar: "¿Qué consecuencias tendrá esto para el norte?" se preguntó Mubarak, quien resaltó el riesgo que conllevaría una creciente ola migratoria hacia Europa.

Otra cuestión controvertida de la cumbre es la situación de los derechos humanos en la región. En este sentido, la comisaria de Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, garantizó que las cuestiones humanitarias tendrán un papel principal en el nuevo bloque y se mostró contraria a aislar a algunos países: "Sólo si todos cooperan en los proyectos se podrá avanzar", dijo la comisaria.

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