Raúl Castro llama a ahorrar a los cubanos y aparca las reformas

  • El presidente cubano baja las espectativas de los cambios estructurales anunciados para la isla · El mandatario pinta un oscuro panorama económico mundial y advirtió de los efectos en el país caribeño

Menos de una hora necesitó el presidente de Cuba, Raúl Castro, la noche del sábado para bajar las expectativas de rápidos cambios económicos en la Cuba que dirige formalmente desde comienzos de año y llamar una vez más a los cubanos a apretarse el cinturón. "No olvidar que estamos en medio de una verdadera crisis mundial que no es sólo económica, se asocia también al cambio climático, el empleo irracional de la energía y a crecientes problemas de todo tipo", proclamó.

Castro le bajó los decibelios al discurso de las reformas que él mismo esgrimió como carta de presentación hace exactamente un año, en Camagüey, en momentos en los que ejercía provisionalmente la máxima magistratura del país.

Bajo la imagen gigante de Fidel Castro, el presidente confirmó el sábado en Santiago de Cuba durante el día más señalado del calendario de la revolución, que, de momento, no hay nada nuevo en el horizonte con relación a las "reformas estructurales" que clamó como necesarias hace un año.

En su discurso advirtió a los cubanos de que no se deben acostumbrar a recibir noticias buenas y pintó un sombrío panorama mundial que impacta en la isla. Pero de nuevas reformas, nada de nada.

Analistas consultados por Efe subrayaron la poca alusión a cuestiones extranjeras en su discurso y de asuntos como la inversión foránea, que tuvieron cabida en el anterios discurso de Raúl.

"Lo único que hay es agua", dijo un analista americano, en alusión a la gran parte del discurso que Castro dedicó a explicar las obras hidráulicas en el oriente del país y su anuncio de que en 2010, los santiagueros tendrán resueltos sus problemas en ese apartado.

El discurso confirma, además, el tono más austero ya insinuado hace quince días en el Parlamento cubano, en su presentación como presidente del país.

"Al que se había animado con lo de las reformas, ve el discurso de la Asamblea y ahora esto y no es como para que esté muy convencido", manifestó otro observador europeo.

Raúl Castro ratificó su intención de seguir consultando "los problemas y tareas fundamentales" con el pueblo, en particular con los trabajadores, y afirmó que se buscarán las mejores soluciones, sin preocuparse "por quienes en el exterior intentan sacar partido de esos debates".

En su intervención, Raúl Castro, que fue presentado por el locutor oficial como segundo secretario del Partido Comunista y presidente, citó con frecuencia a su hermano Fidel, que cumplirá 82 años el mes próximo y pese a abandonar el poder en febrero tras casi medio siglo, aún es primer secretario del partido.

Además, reiteró que la revolución cubana es "socialista" y que él no traicionará jamás a los mártires de la revolución.

La segunda sesión de la Asamblea, en diciembre próximo, será el siguiente momento en que Raúl Castro pasará revista a la marcha del país.

En su discurso de asunción presidencial, el general anunció una reforma estructural de los órganos de la Administración del Estado, algo en lo que el Gobierno sigue trabajando.

También entonces, afirmó que su prioridad sería satisfacer las necesidades básicas de la población, mientras que el Gobierno está ya examinando "la progresiva, gradual y prudente revaluación del peso cubano".

Pero Raúl Castro no habló en Santiago de Cuba ni de la marcha de la reforma administrativa ni de los planes del Gobierno para resolver los problemas de la dualidad monetaria.

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