El Parlamento francés decide hoy si refrenda la reforma constitucional impulsada por Sarkozy

  • El presidente galo viaja a Irlanda para "escuchar" las razones del rechazo al Tratado de Lisboa

Los diputados y senadores franceses están convocados hoy en Versalles, a las afueras de París, para refrendar la revisión de la Constitución impulsada por el jefe de Estado, Nicolas Sarkozy, y su Gobierno conservador, en una votación que se perfila muy ajustada.

Desde Marraquech (Marruecos), donde descansa desde el jueves con su esposa, Carla Bruni, Sarkozy ha multiplicado las llamadas a legisladores recalcitrantes de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), y sus aliados para inclinar la balanza a su favor y evitar lo que sería visto como el primer gran fracaso de su mandato.

Para ratificar el proyecto, ya aprobado por separado por las dos cámaras, se requiere el sí de tres quintas partes de los legisladores reunidos en Congreso en el Palacio de Versalles, un listón que la UMP y sus aliados no alcanzan por sí solos. De ahí los intensos esfuerzos de última hora para vencer las resistencias en las propias filas de la UMP, arrastrar al máximo número de centristas -que se perfila determinante- e incitar a abstenerse a unos cuantos socialistas.

Pese a las concesiones de última hora del jefe de Estado, los dirigentes del Partido Socialista, los comunistas y los Verdes dijeron la semana pasada que votarán no.

"Nunca un Congreso ha estado tan incierto", afirmó ayer el presidente de la Cámara de los diputados, Bernard Accoyer, para quien el resultado se decidirá por unos "cinco votos".

El proyecto de reforma, que amplía los poderes del Parlamento, encuadra los del jefe de Estado y da más derechos a los ciudadanos, ha sido ampliamente retocado respecto al proyecto inicial de Sarkozy para lo que llama una "democracia ejemplar".

Entre otros puntos, el texto limita a dos los mandatos sucesivos del jefe de Estado y abre la posibilidad a que el Parlamento vete los nombramientos presidenciales al frente de grandes instituciones como el Consejo Constitucional. A cambio, el presidente podrá hablar ante los legisladores reunidos en Congreso.

Esta 24ª revisión de la Constitución, alumbrada por Charles de Gaulle en 1958, tiene también implicaciones en política exterior. Después de un forcejeo entre las dos cámaras sobre Turquía, se llegó a un compromiso que mantiene la obligatoriedad de un referéndum para toda futura ampliación de la UE, pero con la posibilidad para los legisladores de pedir al jefe de Estado que opte por la ratificación parlamentaria. Y para el envío de tropas francesas al exterior se necesitará el visto bueno del Parlamento pasados los primeros cuatro meses.

Por su parte, Sarkozy, que ejerce la Presidencia de turno de la UE, viaja hoy a Dublín para "escuchar" lo que tengan que decir las autoridades irlandesas sobre las razones del no al Tratado de Lisboa expresado por los irlandeses en un referéndum celebrado el pasado 12 de junio.

Las apenas cuatro horas que Sarkozy pasará en la capital irlandesa vienen precedidas del malestar causado por la intención del mandatario galo de que los irlandeses voten de nuevo el texto.

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