Israel se prepara para el canje de soldados con Hezbolá

  • Sólo tres ministros israelíes se oponen al intercambio, por el cual transferirán cinco presos libaneses vivos · Hezbolá devolverá los dos soldados israelíes cuya captura fue origen de la guerra el verano de 2006

El Gobierno israelí aprobó este martes el intercambio de prisioneros con la milicia chií libanesa Hezbolá, mientras el Ejército, el servicio de prisiones y las familias de los militares capturados ultiman los preparativos para el canje este miércoles.

Con la oposición de sólo tres ministros, el Ejecutivo israelí aprobó la mañana del martes el intercambio, por el que Israel transferirá cinco presos libaneses vivos: cuatro milicianos y Samir Kuntar, que cumple condena por asesinato múltiple e intento de secuestro.

A cambio, Hezbolá devolverá a Ehud Goldwasser y Eldad Regev, los dos soldados israelíes cuya captura fue origen de la guerra el verano de 2006, y que Israel cree muertos.

El tribunal del distrito de Nazaret autorizó esta tarde la liberación de los presos libaneses Mohamad Srur, Husein Suleimán y Maher Kurani, en el marco del acuerdo con Hezbolá, considerados por Israel "combatientes ilegales".

El presidente del Estado, Simón Peres, rubricará la noche del martes sendos indultos al miliciano Hader Zidan, y a Kuntar, responsable de la muerte de cinco israelíes entre ellos tres miembros de la familia Haran -dos menores- en un ataque en la ciudad de Naharía en 1979.

Antes del último paso formal previo al canje, Peres se entrevistó hoy con miembros de la familia Haran, que trataron de convencerle de que no perdone a Kuntar, condenado a cinco cadenas perpetuas y 47 años de cárcel adicionales.

Entretanto, las fuerzas de seguridad, autoridades de prisiones, Cruz Roja y rabinos militares se preparan para que el operativo del canje siga su curso sin incidentes.

Pese a que no se espera hasta primera hora del miércoles, la noche del martes el Ejército israelí declarará la zona limítrofe con el cruce de Rosh Hanikrá, en la Galilea occidental, "área militar cerrada".

Poco después de las 9.00 de la mañana, hora local (6:00 GMT) se espera que el servicio israelí de prisiones transfiera a los presos a la frontera con Líbano, donde la Cruz Roja hará de intermediaria.

Los libaneses no serán puestos en libertad hasta que el equipo de identificación del Ejército verifique que los soldados o sus restos son los jóvenes militares Goldwasser y Regev.

Si la identificación no pudiese realizarse in situ, los huesos serían trasladados a otro lugar de Israel para efectuar un análisis de ADN, para evitar que como "en otras ocasiones, nos den restos que no eran de nuestros soldados", dijeron a Efe fuentes oficiales.

Israel también devolverá al Líbano los restos de 199 milicianos de Hezbolá y otros libaneses muertos en distintas circunstancias después de cruzar la frontera común.

Como parte del acuerdo, que prevé varias fases, también se hará entrega a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de milicianos de diversas organizaciones muertos en las últimas décadas.

En una primera fase, Hezbolá entregó el pasado fin de semana a Israel un informe sobre Ron Arad, el piloto israelí derribado sobre el Líbano en 1986 y desaparecido presumiblemente tras ser trasladado de un lugar a otro por el grupo armado que lo tenía cautivo.

Pese a que Israel considera que dicho documento "no satisface las condiciones del acuerdo sobre la suerte de Ron Arad", según un comunicado oficial, el Gobierno ha seguido adelante con el canje.

Superados ya los últimos escollos, a las familias de los militares desaparecidos hace más de dos años sólo les queda la espera.

"Hemos esperado casi dos años y ahora es el final. De alguna manera es una buena sensación saber que se va a acabar mañana", declaró a Efe Shlomo Goldwasser, padre de uno de los uniformados y punta de lanza de la campaña para lograr su liberación.

Los políticos y los medios de comunicación expresaron en los últimos días dudas de que el Ejecutivo fuera a rubricar el acuerdo dado el escaso contenido del documento sobre la suerte del piloto.

No obstante, Shlomo, que precisamente teme que el caso de su hijo se convierta en otro "Arad", lo tenía claro: "Estábamos seguros de que sucedería (el canje), no teníamos ninguna duda".

Sobre los pensamientos que le pasan por la cabeza en la víspera del regreso de su hijo responde, "no quiero ni pensar, veremos qué sucede, tan sólo espero hasta mañana"

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