El Gobierno israelí debate dividido su respuesta al fin de la tregua en Gaza

  • El Ejecutivo estudia si lanzar una operación militar masiva en la Franja o limitarse a bombardeos puntuales tras culminar el alto el fuego con los islamistas de Hamas

El Gobierno israelí se mostró ayer dividido ante la disyuntiva de lanzar una operación militar masiva en Gaza o limitarse a bombardeos puntuales, tras el fin del alto el fuego con los islamistas de Hamas.

En la primera reunión del consejo semanal de ministros desde que el viernes expirase la tregua en la Franja, los miembros del Ejecutivo se culparon unos a otros de la actual situación.

Ayer, las milicias palestinas lanzaron 14 cohetes y tres proyectiles de mortero, que se suman a los más de 40 que les precedieron.

Israel contó ayer su primer herido leve por estos disparos: un inmigrante tailandés al que impactó en el brazo la metralla de un proyectil de mortero mientras trabajaba en el invernadero de un kibutz cercano a Gaza. También resultó herida una palestina en un bombardeo aéreo en el norte de la Franja.

El primer ministro, Ehud Olmert, inició el encuentro con un discurso que dejaba abiertas todas las opciones: "Un Gobierno responsable no ansía ir a la guerra, pero tampoco la rehuye". "Las hipótesis, los planes y la determinación están claras, así como las ramificaciones de cada uno de los pasos", precisó.

Otros miembros del Ejecutivo, como el viceprimer ministro Haim Ramon o el titular de Transportes Shaul Mofaz, acusaron de tibieza al ministro de Defensa, el laborista Ehud Barak. "Es hora de actuar. ¿A qué estamos esperando? ¿Qué más tiene que pasar? ¿Esperamos a que muera algún niño o alguien resulte herido?", se preguntó Mofaz.

En público, Barak y Olmert pidieron templanza a sus colegas ("no competiré con las voces histéricas", dijo el primer ministro), pero en privado acordaron el jueves intensificar la respuesta militar, según un alto mando del Ejército citado ayer por el diario Yediot Aharonot. La diplomacia israelí preparará ahora el terreno en las principales capitales mundiales para una operación militar a gran escala en la Franja, apuntó una destacada fuente gubernamental.

El debate sobre una incursión masiva en Gaza se ve condicionado por la cercanía de las elecciones legislativas, que se celebrarán el 10 de febrero. El líder del partido de la derecha nacionalista Likud y favorito en los comicios, el ex primer ministro Benjamím Netanyahu, aboga por una invasión terrestre de este territorio controlado por Hamas desde junio de 2007, mientras que la líder del Kadima, la titular de Exteriores Tzipi Livni, trata de robar el discurso a Netanyahu con llamamientos a "derribar el régimen de Hamas en Gaza" por medios "militares, económicos y diplomáticos".

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