El Gobierno de Guinea Conakry cede y se suma al golpe de la junta militar

  • El capitán Dadis Camara se proclama presidente · El primer ministro pasa de huido a dar las "gracias" por la asonada

Tras 48 horas de confusión e informaciones difusas, los militares que el martes protagonizaron el golpe de Estado en Guinea Conakry tras la muerte del presidente del país, Lansana Conté, se consolidó ayer en el poder después de que las autoridades constitucionales y los altos mandos de las Fuerzas Armadas se rindieran y reconocieran el éxito de la asonada. El primer ministro, Ahmed Tidiane Souaré, los ministros de su Gobierno y el jefe del Estado Mayor, el general Diarra Camara, se entregaron a la junta militar y asumieron su legitimidad. "Presidente, le damos las gracias y nos ponemos a su disposición", llegó a pronunciar Souaré, en referencia al líder de la junta militar, el capitán Moussa Dadis Camara, quien ya se ha autoproclamado nuevo presidente.

Souaré permanecía en paradero desconocido desde la madrugada del martes, aunque mantuvo contacto telefónico con los medios de comunicación, y tras afirmar que su Gobierno seguía en control del país, hizo llamamientos a la comunidad internacional para que interviniera y evitara que la intentona militar tuviera éxito. El capitán Camara, presidente del Consejo Nacional para la Democracia y el Desarrollo (CNDD), como se autodenomina la junta militar, ordenó durante la Nochebuena a Souaré que se presentara junto con su Gabinete en la base militar de Alpha Yaya Diallo, en la capital guineana, Conakry, donde los golpistas tienen su cuartel general.

Camara, elegido por sorteo por sus compañeros para encabezar el Gobierno de facto, había dado 24 horas de plazo para que las autoridades constitucionales se rindieran y advirtió que si éstas no se avenían a las exigencias del CNDD serían "perseguidas".

"Ahora podemos volver tranquilamente a casa y dedicarnos a preparar las exequias del general Conté", añadió ayer Camara en referencia al ex presidente, también militar golpista, tras cuya muerte se desató la carrera por hacerse con el poder.

Souaré, según establece la Constitución de Guinea en caso de muerte del primer mandatario del país, era el funcionario que debía asumir el poder de forma interina y convocar elecciones presidenciales en un plazo de sesenta días. Hasta el momento del golpe, el capitán Camara nunca había actuado en política y tenía a cargo la división de combustibles dentro del Arma de Intendencia.

Al estallar el motín, que transcurrió sin derramamiento de sangre, Camara actuó primero como portavoz del CNDD, compuesto de 32 miembros entre los que figuran 6 civiles y 26 militares, incluidos un general y nueve coroneles, además de varios tenientes coroneles. Tras ser elegido como líder de la junta, el nuevo hombre fuerte de Guinea, de pie sobre un vehículo militar y envuelto en una bandera guineana, recorrió las calles de Conakry para dirigirse al palacio gubernamental y en el recorrido fue vitoreado por miles de guineanos que denunciaban el anterior "régimen despótico".

El CNDD prometió inicialmente que devolvería el poder a los civiles tras convocar a elecciones en un plazo de 60 días, pero, tras instalarse en él, Camara reveló después que su Gobierno planea celebrar los comicios en diciembre de 2010. El líder golpista puntualizó, sin embargo, que no tiene intenciones de presentarse como candidato en esas elecciones presidenciales.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios