España y Portugal creen que el Tratado de Lisboa no se paralizará pese a Irlanda

  • Los gobiernos español y portugués creen que el texto es demasiado importante como para que un solo país lo paralice.

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Esa es la idea que han querido transmitir desde Zaragoza la vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y el presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, durante sus respectivas visitas a la Expo 2008.

De la Vega interpreta que el rechazo del Tratado de Lisboa por parte de los irlandeses en referéndum es "una dificultad más que habrá que superar", desde el convencimiento de que la UE no puede ir hacia atrás por culpa de un solo país.

"Juntos somos más", ha enfatizado la vicepresidenta española, porque, a su entender, la solución pasa por "sumar voces y unir voluntades", algo que Europa lleva décadas haciendo y que ha permitido avanzar en la unión "a pesar de dificultades". Ha garantizado también el compromiso del Gobierno a favor de la construcción comunitaria y en la búsqueda de un camino que permita seguir avanzando.

Una responsabilidad que Portugal también quiere asumir, según su presidente, para quien el Tratado de Lisboa es "demasiado importante" para la UE y para los europeos.

Cavaco Silva opina que los tratados internacionales no deberían ser sometidos a referendos nacionales, puesto que los ciudadanos los utilizan, en muchos casos, para castigar a sus gobiernos por políticas internas, algo que, a su juicio, ha ocurrido en el caso de Irlanda.

Por eso, y tras insistir en que fue un "error" del Gobierno irlandés plantear el referéndum sobre el tratado, ha sugerido que lo que debe de hacer ahora Irlanda es resolver su propio problema, que no tiene ningún otro país de los 27, y convocar una nueva consulta.

Del ‘no’ irlandés ha hablado también la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, sorprendida por este rechazo cuando Irlanda es, en su opinión, "seguramente el país de la UE que más se ha beneficiado de las ayudas" comunitarias. Y ha defendido, además, que el Gobierno español va a continuar con los pasos que tenía previsto para ratificar el Tratado.

En una línea similar se ha expresado el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, quien ha admitido que el "incidente" irlandés introduce un elemento de "incertidumbre" en cuanto a su entrada en vigor, pero ha subrayado que "en absoluto significa una paralización".

López Garrido ha dicho que el Tratado de Lisboa es el que necesita Europa y una expresión de la capacidad que tiene ésta de avanzar, de "decir cosas en común y tener una Carta de derechos fundamentales".

Tanto el PSOE como el PP son partidarios de seguir adelante con el proceso emprendido por la UE, porque sin la aplicación del Tratado de Lisboa "no habrá quien haga avanzar" a Europa, ha dicho la secretaria de Relaciones Internacionales de los socialistas.

Mientras tanto, el portavoz de Exteriores del PP, Gustavo de Arístegui, conviene con Valenciano en la necesidad de continuar el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa tras el triunfo del ‘no’ en Irlanda, aunque sea con una Europa de "varias velocidades".

Por el contrario, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, ha aprovechado el repudio irlandés para emplazar al Gobierno español a que paralice el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa si es "verdaderamente europeísta".

Llamazares es partidario de que se frene la corroboración del texto y de que el Ejecutivo apoye un proceso constituyente que neutralice el actual rumbo de la UE e inaugure uno nuevo más centrado en las políticas sociales.

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