China refuerza las medidas de seguridad en Xinjiang a tres días de los Juegos

  • La policía china incrementa el dispositivo de seguridad en Xinjiang, un día después del atentado que costó la vida a 16 policías en esta región habitada por una mayoría musulmana

Los dos detenidos, cuyos nombres no fueron facilitados, tienen 28 y 33 años, son vecinos de la ciudad de Kashgar (donde se produjo el ataque) y tenían en su poder una pistola de fabricación casera y otros nueve explosivos, según informó hoy la Administración de Seguridad Pública de Xinjiang citada por la agencia oficial Xinhua.

Según la fuente, los artefactos explosivos encontrados son similares a los que fueron decomisados en enero de 2007, durante una operación antiterrorista en la que las fuerzas de seguridad de Xinjiang mataron a 19 presuntos terroristas uigures.

En aquella ocasión Pekín señaló que el grupo desmantelado pertenecía a la organización Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), que el Ejército chino señaló la semana pasada como la principal amenaza terrorista a los Juegos Olímpicos de Pekín, que serán inaugurados el próximo viernes.

Pese a ello, un portavoz del Comité Organizador de los Juegos (BOCOG), Sun Weide, pide que no haya alarma por los incidentes de ayer y garantizó a los atletas y visitantes extranjeros que acudan a la cita deportiva que las medidas de seguridad permitirán unos JJOO "pacíficos".

"Podemos garantizar unos Juegos Olímpicos seguros y pacíficos", subrayó Sun en rueda de prensa.

Entretanto, la página web oficial del Gobierno de Xinjiang informa del incremento de las medidas de seguridad, hasta el punto de que en los autobuses públicos de la capital regional, Urumqi, se han colocado policías armados, al menos uno por vehículo.

Los policías disponen de gases lacrimógenos y efectúan registros a los viajeros si lo consideran necesario, destacó la información de la web Tianshan.com.

El celo por la seguridad en Xinjiang ha producido incidentes entre policía y paramilitares chinos con periodistas extranjeros que intentaban cubrir el ataque en Kashgar: dos periodistas japoneses y otro de la Agencia France Presse (AFP) fueron agredidos y parte de su material fue destruido, según denunciaron los reporteros.

La seguridad también ha aumentado en Pekín, donde ayer se produjeron rifirrafes entre policía y manifestantes cerca de la Plaza de Tiananmen y, a partir de ahora, los periodistas que quieran realizar entrevistas en la céntrica plaza deben ir escoltados y sólo pueden acceder a la plaza por el lado este, según las autoridades de la ciudad.

La policía pequinesa intentó hoy restar importancia al incidente con los manifestantes -que protestaban por los desalojos de sus viviendas en los últimos años- señalando que no habían usado la violencia contra ellos.

En Xinjiang, región habitada por pueblos de religión musulmana emparentados con los de Asia Central, operan grupos que reivindican un "Turkestán Oriental" independiente y que, según el Gobierno chino, son una de las principales amenazas a la seguridad del acontecimiento deportivo internacional en Pekín.

A finales de julio un autoproclamado "Partido Islámico de Turkestán" reivindicó en un vídeo la autoría de cinco atentados cometidos en los últimos meses en China -entre ellos dos contra autobuses públicos- y amenazó a los JJOO de Pekín, aunque las autoridades chinas restaron credibilidad a esas amenazas.

El 1 de agosto, las autoridades chinas reconocieron que los sabotajes por parte de grupos terroristas uigures, etnia mayoritaria en Xinjiang, son mínimos.

Por otro lado, grupos pro derechos humanos como Amnistía Internacional y los uigures en el exilio acusaron en el pasado a China de usar la guerra contra el terrorismo islámico en esa zona para aumentar la represión de la población musulmana.

Portavoces uigures en el exilio citados hoy por el diario "South China Morning Post" negaron la relación de grupos separatistas con el incidente en la comisaría fronteriza.

"No creo que se tratase de un complot terrorista", declaró al referirse al ataque Dilxadi Rexiti, portavoz en el exilio del Centro de Información del Turkestán Oriental.

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