Cadena perpetua para el coronel ruandés que ordenó el genocidio tutsi

  • El tribunal internacional concluye que Bagosora se deshizo en 1994 del presidente del Gobierno y de su primera ministra para, a continuación, orquestar una masacre que se cobró 937.000 vidas en cien días

El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (ICTR en inglés) condenó ayer a cadena perpetua al cerebro del genocidio en el país africano, Theoneste Bagosora, quien se enfrentaba a once cargos por las matanzas, crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad bajo su responsabilidad como coronel del Ejército nacional en 1994. Es la primera vez que un tribunal condena a un funcionario de alto nivel por el reguero de masacres que se cobró la vida de 937.000 tutsis durante cien días de conflictos. El que fuera oficialmente director del gabinete de Defensa fue condenado junto con otros altos cargos del momento: el mayor Aloys Ntabakuze, comandante de los Paracaidistas, una de las unidades involucradas en las matanzas, y el coronel Anatole Nsengiyumva, comandante militar de Gisenyi.

Según el TPIR, Bagosora fue la figura clave en el diseño del genocidio. De hecho, antes de la masacre abandonó violentamente las negociaciones de paz que se celebraban en Tanzania y amenazó con regresar a Ruanda para "preparar el apocalipsis", algo que acabó cumpliendo. Según la acusación, asumió el control del Ejército y la Policía tras el asesinato del presidente ruandés, el hutu moderado Juvenal Habyarimana, en un accidente aéreo. El Tribunal determinó ayer que el avión fue derribado por misiles disparados desde el aeropuerto de Kigali, la capital del país. Fue entonces cuando decidió que los militares debían actuar y se negó a participar junto con el primer ministro, Agathe Uwilingiyimana, en cualquier negociación.

El TPIR también apunta que Bagosora aprovechó, a continuación, la detención y asesinato de la primera ministra Agathe Uwilingiyamana (y también de los diez cascos azules belgas que la escoltaban) para hacerse con el control de todos los presos políticos y los asuntos militares del país y, en esa calidad, ocupar la cima de la cadena de mando. Ese mismo día también murieron cuatro líderes de la oposición, incluido el presidente de la Corte y el Constitucional y algunos ministros del Gobierno. El Tribunal encontró a Bagosora culpable de todos los asesinatos.

"Bagosora era la máxima autoridad en el Ministerio de Defensa y en el control de Ruanda", defendió el Tribunal presidido por Erik Mose. Por su parte, el fiscal del TPIR, Hassan Bubacar Jallow, aseguró que el condenado era un hombre "preparado, planeado y ordenado que aprobó el asesinato de inocentes civiles". La sentencia es contundente: "En todas las regiones, los tutsis que huían de las matanzas en sus colinas se refugiaron en los lugares que pensaban que serían seguros, en ocasiones recomendados por las autoridades civiles y militares locales. Pero en muchos casos, y a pesar de las promesas, los refugiados fueron atacados, secuestrados y asesinados. A menudo a las órdenes o con la complicidad de las mismas autoridades".

Tras la llegada a Kigali de los rebeldes del Frente Patriótico Ruandés (FPR), Bagosora huyó al exilio en Camerún, donde fue detenido en 1996. El Tribunal inició el juicio en abril de 2002 y deliberaba desde junio de 2007. Tras escuchar los testimonios de 242 testigos, ahora tiene hasta final de año para cerrar sus conclusiones y hasta 2010 para conocer todas las apelaciones.

El representante ruandés ante el TPIR, Aloys Mutabingwa, aseguró que "se ha repartido justicia", aunque consideró "sorprendente la absolución del ex general de brigada Gratien Kabiligi. Reed Brody, abogado de Human Rights Watch, subrayó que "es un fuerte mensaje a los tiranos de todo el mundo: si cometen los peores crímenes pasarán el resto de sus vidas en la cárcel".

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