Bush se despide de Afganistán con el augurio de que quedan tiempos "difíciles"

  • El aún presidente de EEUU celebra los "indudables" progresos desde la invasión de 2001, pero asume el riesgo del renacido poder talibán · El nuevo Gobierno de Obama enviará otros 20.000 efectivos

Sólo un día después de pisar por última vez Iraq como presidente y de esquivar los ya famosos zapatos lanzados por un periodista, George W. Bush aterrizó ayer por sorpresa en Afganistán para despedirse del presidente del país, Hamid Karzai, y reunirse con sus tropas desplegadas en la región, un Ejército que encabeza la lucha contra el renacido poder de los talibanes. En Kabul, el aún inquilino de la Casa Blanca defendió el "indudable" progreso cosechado en Afganistán desde la invasión en 2001, la consecuencia de los atentados del 11-S y que supuso la caída del régimen talibán, aunque, eso sí, admitió que quedan "retos difíciles" por delante porque los extremistas "rechazan la belleza de la democracia".

"Estoy orgulloso de estar de nuevo en Afganistán. Estoy orgulloso de estar con las almas valientes que sirven a EEUU", había proclamado un par de horas antes Bush ante sus tropas en la base de Bagram, cerca de la capital. "Gracias a vosotros, los asesinos que querían quitar la vida de norteamericanos en casa han sido llevados ante la Justicia antes de que alcancen nuestras costas", añadió. EEUU tiene destacados en el país unos 15.000 soldados que integran la misión antiterrorista Libertad Duradera, bajo mando directo de Washington, así como 18.000 dentro de la fuerza ISAF que dirige la OTAN con mandato de la ONU.

En su rueda de prensa junto a Karzai, Bush descartó que sea el momento de la retirada de Afganistán pese a los "muchos progresos" logrados en los últimos siete años. "En 2001, los talibanes reprimían brutalmente al pueblo de este país. Recuerdo imágenes de mujeres apedreadas, de personas ejecutadas en el estadio de fútbol por sus creencias. Había un grupo de asesinos que se ocultaban aquí, se entrenaban y conspiraban para matar a los ciudadanos de mi país", recordó en alusión al régimen talibán y a la red terrorista Al Qaeda. EEUU no permitirá, remarcó, que "Afganistán se convierta de nuevo en escondite" de los seguidores de Ben Laden, y subrayó que la red terrorista ha sido "debilitada" desde 2001. "Se pueden esconder en regiones remotas, pero nosotros mantendremos la presión", aseguró.

El régimen talibán, que tomó Kabul en 1996 e impuso la doctrina coránica del terror, fue expulsado del poder a finales de 2001 por las tropas de EEUU y de la oposición afgana de la Alianza del Norte. Pero el resurgir talibán, sobre todo en el tercio sur y este del país, hace peligrar de nuevo la estabilidad del país con un incremento de la violencia notable desde hace meses.

Bush, que ya ordenó un aumento de tropas en Afganistán, mostró durante la rueda de prensa con Karzai su respaldo a la promesa realizada por su sucesor, Barack Obama, de elevar el número de efectivos en la zona cuando asuma el cargo el 20 de enero. Y es que el que fuera candidato demócrata insiste en que ésa será una de sus prioridades, sobre todo porque está convencido de que olvidar ese objetivo para concentrar todos los esfuerzos bélicos en Iraq fue un error. "Yo quiero que tenga éxito, y creo que lo hará bien", reconoció Bush en referencia a su sucesor. "Espero que vean más tropas estadounidenses aquí, tan pronto como sea posible, en las partes del país que están siendo impugnadas por los talibanes", afirmó.

Pese a reconocer las "dificultades" que quedan en el largo camino afgano, el presidente estadounidense destacó que se ha avanzado mucho en algunos terrenos, desde la construcción de hospitales a las carreteras y escuelas. Eso sí, cuando un periodista le recordó que EEUU no ha podido cumplir las promesas de seguridad que formuló, Bush le respondió que él nunca dijo que los talibanes fueran a ser eliminados, sino que serían "retirados del poder", y recordó que esos milicianos "son letales y difíciles".

En su repaso al difícil equilibrio de la zona, lanzó también una advertencia: Pakistán es clave, ya que sólo una implicación directa de Islamabad podrá ejercer presión a los miembros de Al Qaeda que se esconden a lo largo de la frontera con Afganistán, en cuyas montañas podrían cobijarse el propio Ben Laden y muchos de sus lugartenientes. "Si Pakistán es un lugar desde el que se sientan cómodos para atacar, va a ser difícil tener éxito en Afganistán", explicó Bush.

Los 31.000 soldados que EEUU mantiene en Afganistán se verán incrementados en los próximos meses, sobre todo después de que el general David McKiernan, comandante de las tropas en el país, haya solicitado al menos cuatro nuevas brigadas y unidades de apoyo, lo que supondría otros 20.000 efectivos. Buena parte de esas tropas llegarán desde Iraq, donde hay desplegados unos 150.000 estadounidenses.

Karzai se sumó al discurso optimista de su homólogo y subrayó que, tras la expulsión del régimen talibán, que había logrado el reconocimiento de sólo tres países (Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes), "emergió de nuevo un Gobierno legítimo" que ha reanudado relaciones diplomáticas con unos 80 países e instituciones.

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