Bangladesh retorna a la democracia después de dos años de control militar

  • Los comicios, de resultado incierto, enfrentan a dos enemigas irreconciliables

Tras vivir dos años en estado de excepción, Bangladesh confía en iniciar hoy con la cita en las urnas el retorno a la democracia, aunque el Ejército se mantiene vigilante para evitar un nuevo estallido de violencia entre los bloques rivales. Los comicios, los primeros desde 2001, se presentan muy reñidos entre el Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) de Khaleda Zia y la Liga Awami (AL) de Sheikh Hasina, dos mujeres que se han alternado en el Gobierno desde 1991 tras tomar el testigo de su esposo y su padre, asesinados por los militares.

La enconada animadversión entre ambas y su discurso acusatorio durante la campaña, mezclado con sospechas de fraude y compra de votos, hacen temer que la perdedora impugne los resultados y de nuevo la violencia se apodere de las calles, como ocurrió en el invierno de 2006, lo que dio lugar a una etapa de férrea dictadura militar encubierta. "Lo único que puede detenerlas es que saben que, si se exceden, estarán alentando una reacción del Ejército y de otras fuerzas en el país que no tolerarán la anarquía", señalaba ayer una fuente diplomática. El "progreso democrático del país y su futuro desarrollo dependerán de la magnanimidad de los vencedores", abundó el subjefe de la misión de observadores de la UE, Graham Elson, quien confió en que no vuelva a imponerse el "enfoque de todo para el ganador".

Bangladesh, que se independizó de Pakistán en 1971, ha vivido una buena parte de su corta historia bajo dictadura militar, pero los gobiernos civiles de Zia y Hasina no han logrado cimentar la democracia, sino que han sumido el país en la corrupción y la inestabilidad política. Más del 40% de sus 150 millones de habitantes malviven con menos de un dólar diario y dos tercios dependen de la agricultura en un país que cada año sufre algún desastre natural, pero que también tiene grandes recursos, sobre todo gas, por explorar e inversores a la espera de un clima propicio.

Las dos candidatas tienen causas por corrupción pendientes ante la Justicia por las que Hasina pasó 11 meses en la cárcel (fue liberada en junio para recibir tratamiento médico en el extranjero) y Zia algo más de un año, hasta ser excarcelada en septiembre tras un veredicto del Tribunal Supremo.

El resultado es una incógnita, ya que el programa izquierdista de la Liga Awami parece tener más predicamento, pero también hay quien cree que cree que Zia obtendrá una recompensa política, ya que se la ha percibido mucho más fuerte que Hasina frente a las presiones del régimen militar.

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