La ciudad vive un sábado apoteósico de Cruces con miles de personas en las calles

  • La buena climatología y el ambiente tradicional marcaron una jornada en las que llegaron a la ciudad cientos de turistas

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Córdoba vivió ayer un sábado apoteósico de Cruces: buen tiempo, muy buen tiempo, y miles de turistas y de cordobeses echados a la calle para disfrutar de la fiesta que da el pistoletazo de salida al Mayo Festivo. Desde ahora y hasta que concluya la Feria será un mes para la diversión y para disfrutar de los amigos, los familiares y la buena climatología. Y es que la de ayer fue además una de esas jornadas perfectas para aquellos que prefieren que las Cruces sigan siendo lo que han sido siempre: un lugar en el que domina la música tradicional andaluza, el ambiente familiar y en el que el botellón, que este año parece al fin erradicado de las zonas más controvertidas como Santa Marina o el Bailío gracias al esfuerzo de la Policía Local, queda aparcado, al menos por un tiempo.

Las Cruces del centro fueron ayer un hervidero desde el arranque del mediodía, cuando muchas de las personas que salían de trabajar de las tiendas y comercios del centro aprovecharon para tomarse una cerveza e inaugurar un ambiente festivo que se prolongó para los más aventurados hasta la madrugada. "Ésta es la mejor hora para venir, porque todavía no hay mucha gente y además se puede pedir algo de comer sin agobios", contaba Sofía Lopera, una médico cordobesa que trabaja en un centro hospitalario leonés y que había venido desde aquel lugar para pasar unos días de fiesta y reecontrarse con los suyos.

Muchas fueron también las familias que aprovecharon el mediodía para salir a tomar una cerveza y disfrutar de la posibilidad de pasar un rato juntos sin el agobio del trabajo . Ése era el caso de Margarita González Climent, que acudió a la Cruz de La Compañía junto a su marido, Rodrigo, y varios de sus cuñados y de sus hijos. Margarita afirmaba que "el sábado es el mejor día para venir, porque ninguno tenemos que trabajar y podemos estar hasta la hora que queramos". De todos modos, esta cordobesa reconocía que la crisis económica está afectando a los bolsillos y que los precios son tan elevados que tampoco se pueden hacer los excesos que se realizaban en años anteriores. "Uno de mis hijos trabaja en la construcción y ahora se ha quedado sin empleo, así que tampoco podemos pasarnos", señalaba mientras sonaban de fondo unas de esas sevillanas que todos hemos escuchado miles de veces desde niños y que parecen llamadas a no pasar de moda jamás.

Además de los cordobeses y los visitantes nacionales, también se dieron una vuelta por las Cruces del casco histórico muchos de esos turistas que durante el resto del año tan sólo ven la Mezquita, la Sinagoga, la Judería y, desgraciadamente, poco más. Éste era el caso de Cintia Armatrading, una chica norteamericana nacida en el estado de Teenesse y que ha venido a Andalucía a pasar unos días de vacaciones y a buscar las raíces de una abuela suya nacida en Antequera. Su opinión era contundente: "No tenía ni idea de la existencia de esta tradición, pero me he quedado fascinada. Los andaluces os divertís como nadie, pero con este clima creo que es natural". En definitiva, nadie quedó ayer decepcionado de un gran sábado de Cruces.

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