El ambiente cofrade en una noche de flamenco en la cuesta del Bailío

La Cuesta del Bailío, rincón cofrade por antonomasia, fue históricamente una de las comunicaciones entre la ciudad alta (Medina o Villa) y la baja (Axerquía) que atravesaba la muralla de origen romano. Hasta 1711 hubo un Arco que dio nombre a esta zona (Arco o Portillo de Corbacho). La Cuesta del Bailío comienza en la calle Carbonell y Morand discurriendo hasta la calle Alfaros. De los escalones que posee, 31 tienen el firme achinado, con dibujos decorativos, llegando a la bifurcación, donde se encuentra una fuente. Al fondo se divisa la Casa del Bailío, con bella fachada renacentista, nombrada así por el cargo que ostentaba su dueño y que da nombre a la cuesta, comunicando con la plaza de Capuchinos y con el Cristo de los Faroles.

La casa palaciega situada en la parte alta de la Cuesta, que fue de los Fernández de Córdoba, señores de Aguilar, por una dignidad de esta familia (Bailío) dio nombre definitivo a esta casa, cuyo origen se remonta al reparto que realizó Fernando III tras la expulsión de los musulmanes, tiene una portada obra de Hernán Ruiz II. Es un buen ejemplo de la arquitectura cordobesa del siglo XVI al siglo XVIII.

Durante la primera mitad del siglo XVI vivió en ella Pedro Núñez de Herrera.

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