Las princesas suecas hacen las paces ante los premios Nobel

  • La tercera hija de los reyes, Magdalena, no puede casarse hasta que la primogénita Victoria ponga orden en su corazón.

El pulso entre las dos princesas suecas, Victoria y Magdalena, parece haber entrado en un período de tregua y ambas jóvenes estuvieron deslumbrantes durante la cena de los premios Nobel celebrada hace unos días. Magdalena, nacida en 1982, tercera en la línea de sucesión, es más temperamental que su hermana mayor, Victoria, primogénita de los reyes Carlos Gustavo y Silvia, nacida en 1977, y heredera del trono por encima del varón, Carlos Felipe, segundo en la línea. La hermana menor exige desde este verano a la heredera que se case con su novio, residente en palacio, Daniel Westling, que no está aceptado por los padres. Magdalena pide una boda a Victoria, o si no que abdique a sus derechos, al estar enfrentada con la familia. Si no se casa la hermana mayor no pueden hacerlo sus hermanos, según rige la tradición de la Casa sueca, y la pequeña siente que, pese a su juventud, está perdiendo unos años preciosos al lado de su futuro marido, el abogado Jonas Bergstrom. El rey de Suecia tiene que resolver en los primeros compases del nuevo año esta situación. Victoria, más calculadora que su hermana pequeña, no quiere tirar por la borda su vida, no cede por ahora en su ruptura con Westling, su antiguo entrenador personal, y busca un consenso con sus padres.

La gala de los Nobel, el principal acto anual en la agenda de la Casa Real sueca, fue el escenario de esa paz, al menos temporal, en la familia. La Corte de Estocolmo extendía la alfombra roja una vez más, convirtiéndose en todo un escaparate para las dos hijas en pugna. Victoria acudió al acontecimiento ataviada con un traje de noche en tonos malvas, tocada con una espectacular tiara. Los presentes dan como vencedora a Victoria en este duelo por la más bella de la noche ante Magdalena, que optó por un traje en tonos verdes y plateados, algo menos favorecedor que el de su 'rival'. La heredera acompañó a Harald zur Hausen, premiado en Medicina, mientras que Magdalena estaba sentada junto a Jean-Marie Gustave Le Clézio, Nobel de Literatura.

La Sala Azul del Ayuntamiento de Estocolmo acoge siempre el banquete. El menú de los Nobel es una de las referencias culinarias para los escandinavos. En esta ocasión los invitados pudieron degustar un menú compuesto por vieiras con compota de apio y champiñones; rodaballo pochado con salsa de erizos, uvas moscatel y puré de patatas con almendras tostadas; corzo con setas, bayas, crema de gorgonzola con higos y nueces; y de postre, Trilogía de chocolate: tofes de chocolate con crema de chocolate de leche amarga y sorbete de chocolate blanco.

El jefe de cocina, Gunnar Eriksson, estaba respaldado por 30 chefs y 230 camareros atendieron a las más de 60 mesas que se dispusieron en filas paralelas y en perpendicular a la principal. Diez mil claveles y rosas adornaban el recinto.

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