La boda de Isabel y Mario será tranquila

  • Isabel Preysler inaugura la nueva tienda de Pronovias en el barrio madrileño de Salamanca.

"Para fiestas, la del cumpleaños de Mario esta semana". Si Isabel Preysler diera el paso para un cuarto enlace nupcial tiene claro que sería una ceremonia intima, privada y alejada de los famosos en torno a la estelar pareja. Sin dar detalles de esa boda que todavía estaría en la imaginación, la novia del Nobel se decanta por una ceremonia privada como la que tuvo con Miguel Boyer.

"Todavía falta el divorcio, los periodistas siempre os estáis precipitando", comentaba con una sonrisa en la inauguración de la nueva tienda de Pronovias en la calle Velázquez, en pleno barrio de Salamanca de Madrid. La invitada de excepción posó con el presidente de Pronovias Alberto Palatchi y su esposa Susana Gallardo. Isabel vestía un mono de la firma anfitriona de pantalón negro y top blanco roto con una delicada pedrería a lo largo de la manga y el escote asimétrico, un modelo primaveral y muy favorecedor.

Preysler reconoció que ahora Mario Vargas Llosa no puede pasear tranquilamente, pero que en ningún momento ha tenido una queja de esta situación. Ahora lo paran más que nunca, pero el escritor asume con filosofía este aumento de su popularidad.

"Cada día es mejor", la risueña novia asegura sentirse muy feliz al haber dado este paso de su relación con Vargas Llosa porque "valía la pena", reconoce a la vez que admitía que era más complicado en el caso de él. Definió su romance como "profundo, romántico, divertido" en una confesión muy desenfadada con los redactores presentes en el acto. De todas formas, aunque ella presentaba una tienda nupcial, la boda la presiente aún "lejos" porque, entre otras razones, debería organizarse con los enlaces de sus dos hijas pequeñas Tamara y Ana. Afirma rotunda que a ella lo que le gustaría sería tener más nietos porque le encanta ser abuela. "A estas alturas debería tener al menos 10" , dice.

En el acto de anoche se encontraba Astrid Klisans, la esposa de Carlos Baute, embarazada de su primero hijo, Eugenio Solís, al que durante un tiempo se le relacionó con Tamara Falcó, y Michelle Calvó, la novia de Miguel Ángel Muñoz.

Esta nueva tienda madrileña se suma a las 400 que se reparten por España, todas ellas con el sello exclusivo del director de diseño de la compañía, Herve Moreau.

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