Regreso a la edad del Bronce

  • La diseñadora de joyas Rocío de Porres Domecq presenta su nueva colección, 'Anillos esculturales', en la que propuso soluciones a la crisis sin renunciar al lucimiento de sus creaciones

Apasionada del arte en todas sus manifestaciones, Rocío de Porres Domecq ha sabido trasladar esas influencias pictóricas y escultóricas a unas colecciones de joyas en las que, de pronto, uno parece descubrir en sus piezas la fuerza de los colores de Klimt o la influencia del Art decó. "Entré en este mundo por casualidad", confesaba ayer la propietaria de Luxuria, el elegante establecimiento sevillano de esta ecléctica visionaria donde pueden adquirirse sus obras. Allí, entre ropa y cuadros de diferentes estilos, atendiendo a su variopinta clientela, Rocío presentó una novedosa apuesta ideal para tiempos económicamente difíciles. "He empezado a trabajar con bronce fundido a la cera perdida, la misma técnica que puede usar un escultor pero adaptada a la joyería. Cada pulsera, cada collar, cada anillo es único", explicaba mientras iba probándose, admirada del resultado de su propia iniciativa, muchas de sus ideas. "Se trata de un material noble pero más asequible que el oro o la plata".

Desde 80 a 200 euros es el abanico de precios que abarca la propuesta de una empresaria orgullosa de poder ofrecer un resultado cien por cien español. "Quiero reivindicar que no es algo Made in China ni nada de eso", bromeaba. "Por cierto", continuaba con intención de aclarar la duda, "no existen piedras semipreciosas. Ése es un término inventado para diferenciar la amatista o la turmalina de los diamantes o los rubíes. Sin embargo, algunas de las primeras pueden ser más caras que las segundas".

Con el sueño de volver a poder reutilizar elementos arqueológicos mezclados con la riqueza de otras bases, Rocío de Porres Domecq contagió su optimismo a los asistentes invitando al disfrute de este regreso a la edad del Bronce. Deliciosamente primitivo.

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