Paris Hilton, otra muñequita rota

La hija del magnate hotelero ha visto caer en picado su popularidad en los últimos tiempos. Al parecer su show de televisión, MTV: Paris Hilton's My New BFF, ha empezado a descender y eso es como cortarle el pelo a Sansón. Lo que nadie puede negarle a la rubia de oro es que ella lo ha puesto todo de su parte para continuar en la palestra. Paris Hilton llegó a la cresta de la ola cuando en 2003 un ex novio dejó que se filtrara en internet un vídeo de sus peripecias sexuales. Desde entonces, la joven se creció y supo convertir los escándalos en una herramienta lucrativa.

Después de pasearse por todas las fiestas de la clase alta estadounidense, logró hacer de su imagen un icono pop casi omnipresente en los medios de comunicación, lanzó un álbum con el sello de Warner e incluso tiene su propio perfume.

Sin embargo, esta estrategia de mercado ha terminado convirtiéndola en la mejor ilustración de una marioneta cuyos hilos penden de la industria del entretenimiento, tal y como sucede con los "grandes hermanos" de medio mundo, los autores de las canciones del verano y un sin fin de amantes pasajeras que besan de pasada las páginas del papel couché.

Todos los indicios apuntan que el fenómeno Hilton ha empezado a saturarse pero, la pregunta es: ¿sabrá vivir sin su dosis de fama?

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