El paro y ERC, como armas arrojadizas

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PASADAS las nueve de la mañana, una hora incómoda para la mayoría de los diputados hasta hace bien poco, una periodista dicharachera que-más-quisiera-ella-que-ser-mileurista perseguía alcachofa en mano en plena Carrera de San Jerónimo al ex ministro de Justicia en el último Gobierno de Aznar, José María Michavila, con una pregunta impertinente:

-¿Sabían ustedes lo de Guantánamo?

Ni que decir tiene que Michavila, que ha pasado a ser una especie de ministro a diputado desaparecido, alcanzó el coche repleto de escoltas que le alejó de un protagonismo no deseado a velocidad de huida. En fin.

Pocos minutos antes, la sesión de control al Gobierno arrancó con Rosa Díez preguntando a Zapatero por el fracaso escolar. En su primera pregunta directa al presidente del Gobierno desde que ganó para UPyD un escaño por Madrid, la vizcaína, que lució una corbata modernista y un broche tipo puercoespín, tiró de argumentario social para consumir sus dos minutos y treinta segundos de gloria. Le atizó al líder socialista desde la izquierda, con una puya de la exclusión social que supone para el 30,8% de escolares engrosar en esta estadística. Terrible, terrible es para Díez que para ZP sea "una buena noticia" tal dígito.

Antes del nuevo cuerpo a cuerpo estelar, Josep Antoni Duran i Lleida, de CiU, logró que Zapatero encuadrara una eventual modificación legislativa sobre la morosidad en el contexto que marque la CE. La pregunta y la respuesta estaban tan cocinadas, y pactadas, que el político catalán, un orador de los más notables que circulan por la M-30, estuvo torpón. Por su parte, Zapatero leyó e interpretó bien su papel. Nada del otro miércoles.

Acto seguido, con los datos del último incremento del paro chirriante, buscando la evidente contradicción, Rajoy pidió a Zapatero que certificara las previsiones de empleo realizadas por Moncloa y las que contienen los Presupuestos Generales del Estado para 2009.

El presidente del Gobierno insistió en cifras y planes pero no aclaró el abismo que media entras las dos. Eso sí, aprovechó la interpelación para subrayar que los populares no tienen planes ni ideas, y refregó al líder del PP el furor opositor de su partido, que, con tal de oponerse, votó en el Senado con la ERC de Carod-Rovira y Tardà contra las cuentas públicas. Menos Borbones, Caperucita.

Rajoy encajó como pudo el golpe bajo, insistió en que Zapatero era el vivo retrato de Pinocho en cuanto a la crisis económica se refiere y sacó pecho con la gestión del Gobierno de Aznar contra el paro, que lo dejó en la mitad para la historia.

En fin, un miércoles más sin novedades importantes en lo que se refiere a muestras de talento de los dos primeros espadas.

Más divertida continuó siendo la refriega entre la vicepresidenta De la Vega y la portavoz popular Sáenz de Santamaría. La valenciana y la vallisoletana firmaron unas nuevas tablas para alivio de sus asesores de prensa: cada una dejó su perla de laboratorio parlamentario. La vice llamó al PP "Herodes presupuestario", y la portavoz popular sugirió un "Operación Triunfo" para sustituir a ZP, a propósito del runrún sobre una posible crisis de Gobierno. Eso sí, De la Vega lo negó todo, y remató la faena como acostumbra: con alusiones a las desmesuras de la lideresa de la Comunidad de Madrid, que después de lo Bombay continúa a lo suyo: socavar a Rajoy un día sí y otro también.

El remate se produjo en las comisiones parlamentarias de la tarde. En una comparecencia simultánea, los ministros de Exteriores y de Defensa, Miguel Ángel Moratinos (recién llegado de Rusia con una evidente gripe) y Carme Chacón, no se contradijeron (éxito del equipo de coordinación de Moncloa): dijeron lo mismo sobre los vuelos de Guantánamo. Es decir, que el Gobierno no sabía nada de posibles escalas. Moratinos sí desveló que Aznar autorizó escalas para casos de emergencia, pero recalcó que esos vuelos no pisaron suelo español. En definitiva, ya dirá la autoridad judicial si el escándalo salpica sólo al PP o también le caen algunos goterones al PSOE.

Además, Chacón, la sucesora de ZP descaradamente, anunció que el Gobierno romperá la barrera de los 3.000 soldados españoles en misión de paz. El empeoramiento de la situación en Afganistán y el próximo aterrizaje de Obama en la Casa Blanca han pesado lo suyo en una decisión que se veía venir. Y dijo que tenemos capacidad para enviar hasta 7.700 soldados.

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