Cuando un pariente te tima

COMO la política es efervescencia y el optimismo evanescencia, Zapatero debe andar preocupado. Aunque niegue el vínculo, presupuestos y financiación se atraen y entremezclan. A veces con efectos perversos o sencillamente sorprendentes. El primero es el caso del PSC, menos pariente y más protestón que nunca a pesar de los remordimientos que finalmente le conducirán a la lealtad orgánica frente al interés regional [advertencia: con el uso y el abuso, este mecanismo resulta cada vez menos fiable].

El factor sorpresa lo aporta el PP, comprometido con la causa catalana aunque juegue al equívoco. Piqué ya advertía de la necesidad de una fuerte inversión estatal en la comunidad, pero con Sánchez-Camacho, menos lúcida en estos asuntos y más títere en general, la sensación es de adhesión al frente PSC-CiU-ERC-ICV más que de fórmula alternativa. Los populares, como antes los socialistas, están dispuestos a ingresar en la tribu catalanista.

Que Zapatero sea o no buen deudor es un misterio. Sus compromisos políticos le retratan mal. Paga -y pagará- la enorme factura del Estatut, texto de espíritu radicalmente bilateral que choca con los intereses del resto. Sobre todo del resto pobre. Como Madame Bovary, sólo le queda esperar la llegada de un amante -llámese Tribunal Constitucional- que le rescate de su terrorífica parálisis. Si los jueces no enmiendan su error de principiante -los inconvenientes de repartir las cuñas de la tarta con distintas varas eran de cajón-, tendrá serios problemas. De momento, nadie le echará un cable con las cuentas públicas. Su mayoría minoritaria en el Congreso ha perdido el brillo tras los fastos iniciales y luce hoy raquítica y pulgosa. Para esquivar este agujero recurrirá, como otros en idénticas circunstancias, al cheque. Y CiU será la beneficiaria. Lo malo es que en esta ocasión la cifra debería ser astronómica. Hasta el PSC ha descubierto el timo de ZP.

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