"El futuro de España está en Latinoamérica"

  • Trinidad Jiménez resalta que la inversión acumulada de las empresas españolas en el subcontinente alcanza los 130.000 millones, más del 10% del PIB español

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La secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, lo tiene claro: el futuro de España está en Latinoamérica. Y no sólo se trata de historias e idiomas comunes, sino de las oportunidades que están por llegar. "Compartimos tanto, que a veces no somos conscientes de la fuerza que tenemos de trabajar juntos y del valor añadido que eso supone". Jiménez aludió a la "extraordinaria fuerza y dimensión" de esta zona geográfica y apuntaló su afirmación con datos: la inversión acumulada de las empresas españolas en América Latina es de 130.000 millones de euros, más del 10% del Producto Interior Bruto (PIB) español.

Jiménez, que ayer participó en Málaga en el Foro Joly patrocinado por Cajamar -fue presentada por uno de sus copresidentes, Luis de la Maza-, hizo una encendida defensa del futuro de los países latinoamericanos y afirmó que es allí donde las empresas españolas "pueden equilibrar su cuenta de resultados" durante esta crisis internacional. A su juicio, esa apuesta es una realidad "desde hace muchos años" por parte del Gobierno español, todos los ejecutivos han diseñado su estrategia para estrechar lazos, dijo, y "ahora más que nunca".

Durante el coloquio, Jiménez fue interrogada sobre si existe seguridad jurídica en los estados latinoamericanos y despejó dudas: "Existe seguridad jurídica, y se ha avanzado mucho. Hay problemas, pero eso ocurre en todos los sitios; pasa aquí, en el Reino Unido, en China... A las empresas españolas les va muy bien, todas se han quedado, porque si existe inseguridad, no es algo exclusivo de allí". Y Jiménez advirtió que los empresarios deben desechar la idea de posibles sobornos a la clase política. "Nunca hay que llevar maletines, hay que ir con las manos sobre la mesa, donde se vean; hay países que están ofertando obra pública de manera impresionante, como Panamá y México, y lo que hay que hacer es ir con las manos donde se vean". Relacionado también con el sector empresarial, se refirió a la posible entrada de la petrolera rusa Lukoil en Repsol, con una implantación muy importante en América Latina, y no interpretó esta posibilidad como un problema. "Está presente [Repsol] en muchos países, y que Lukoil pueda entrar, ni significa perder capacidad de gestión ni la empresa en sí. De todas formas, no es una decisión que esté tomada", recordó la secretaria de Estado.

El potencial de los estados de Iberoamérica fue uno de los puntales de la conferencia de Jiménez, que puso sobre la mesa el papel destacado que, a su juicio, debe jugar España en su relación con el resto del mundo. Recordó que nuestro país ostentará la Presidencia de la Unión Europea en el primer semestre de 2010 y que es ahí donde debe jugar sus cartas. "Y para hacer visible nuestra doble alma, la europea y la latinoamericana, hay que potenciar la relación entre la UE e Iberoamérica", dijo Jiménez. Más aún, se trata también de "estrechar lazos" con Estados Unidos. "Tras la elección de Obama y por la nueva situación que vivimos, en este país hay una visión diferente a la que había antes, lo he percibido cuando he estado allí; estos estados deben acercarse más en lo político, mirarse sin recelo, y ahí debe tener un papel importante España". Por eso, para Jiménez, la celebración de los 200 años de independencia de muchos países de América Latina se presenta como "un desafío interesante", porque se puede "hacer desde una nueva perspectiva, no sólo histórica, sino también de futuro".

Otro soporte de su discurso fue el "nuevo orden mundial" que, en su opinión, debe construirse aprovechando las circunstancias actuales. "Hay un momento de cambio y debemos aprovechar eso para convertir la crisis en una oportunidad". "Los viejos instrumentos no son suficientes para dar respuesta a la nueva estructura internacional", dijo, y recordó la fuerza cada vez mayor de los países emergentes, que "empiezan a contar en el mundo". Para Jiménez, esto ha quedado claro en la última cumbre del G20 en Washington, la convocada para analizar la crisis financiera. Su idea es cambiar instituciones como la ONU, el FMI o el Banco Mundial para convertirlas en verdaderos instrumentos que ofrezcan soluciones. "No estoy pensando en un nuevo gobierno mundial, pero sí en nuevas reglas de gobernanza, y ése es el gran reto: si los problemas los tenemos todos, las soluciones debemos darlas todos, y debe haber un traspaso de soberanía y poder para que las medidas que se adopten sean de obligado cumplimiento", subrayó.

"A grandes desafíos, soluciones concertadas, y ahora es el momento para reformar los organismos internacionales y convertirlos en órganos de gobernanza internacional", resaltó.

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