La familia de Ignacio Uria pide a ETA que "acabe con la violencia"

  • La viuda e hijos de la última víctima de ETA Instan al alcalde de Azpeitia y a quienes no condenan este asesinato a que "no sigan tratando de justificar lo injustificable".

Manoli Aramendi, viuda de Ignacio Uria asesinado por ETA el pasado día 3 en Azpeitia (Guipúzcoa), y sus hijos pidieron hoy a la banda terrorista que acabe con la violencia y la muerte de este empresario "sea la última". Además, instaron a quienes "no condenan" este atentado, como "el alcalde de Azpeitia, Iñaki Errazkin (ANV) y sus concejales", que "no sigan tratando de justificar lo injustificable" en nombre de la "libertad" de Euskadi.

En un comunicado remitido a los medios de comunicación, la viuda y los hijos de Ignacio Uria mostraron su "dolor" pero también su "agradecimiento" a todos los que les han ofrecido su "ayuda y consuelo", que ha supuesto "un rayo de luz en la profunda oscuridad" en la que les ha sumido ETA "a través de la violencia".

Tras recordar al empresario de Construcciones Altuna y Uria, adjudicataria de uno de los tramos de la 'Y vasca', como "una buena persona" y un hombre "normal, humilde y trabajador, siempre dispuesto a ayudar", su familia destacó que Uria "amaba Euskal Herria, se sentía vasco y nacionalista", lo que al parecer "no era suficiente para poder vivir en libertad en su tierra".

"Los mismos que dicen estar en contra de las imposiciones que sufre Euskal Herria, le han quitado su derecho a vivir con dos cobardes disparos", censuraron. Frente a ello, se preguntaron "cómo se puede estar en contra de las imposiciones y luego imponer una muerte que no tiene vuelta a atrás", y si ésa "no es una clara prueba de hipocresía".

Asimismo, preguntaron a ETA si ésa es "la Euskal Herria que quieren los vascos" y "por qué, en nombre de quién y para qué" mataron a Uria. 

En este contexto, la viuda e hijos de este empresario guipuzcoano consideraron que la "mejor respuesta" que puede dar la banda terrorista "a todos los que aman Euskal Herria" es "acabar con toda esta violencia", de manera que la muerte de Uria "sea la última" y que "ninguna otra familia tenga que padecer el mismo dolor". Porque, además, "eso es lo que quiere la inmensa mayoría, los ciudadanos vascos", añadieron.

Por otro lado, se refirieron a los "vascos que no han tenido la valentía de condenar este asesinato", entre ellos, "el alcalde de Azpeitia, Iñaki Errazkin (ANV), y sus concejales". A ellos, les recordaron que "ha llegado a Euskal Herria la hora de dejar atrás la cobardía", y les pidieron que se pongan en su lugar y traten "de encontrarle un sentido a todo esto", porque "no lo van a encontrar".

"Ya es hora de que cada uno deje los intereses particulares a un lado y nos unamos, ése será el mejor favor que podemos hacer a nuestro país" y la "única manera para que todos podamos vivir en libertad", aseguraron.

Además, afirmaron que aunque lo intenten no podrán "entender cuál fue el mal que pudo hacer" Uria "para los terroristas", y cuestionaron si acaso lo fue el "haber participado en las obras del TAV" o "el ser empresario". En caso de ser ése "el pecado que le ha condenado ha morir", señalaron que "ETA ha firmado la sentencia antes de celebrar el juicio". "El pueblo vasco ya ha sufrido con anterioridad la cruel represión fascista y ahora ETA está haciendo lo mismo", lamentaron.

Finalmente, reconocieron que sus palabras "no cambiarán este mundo". A pesar de ello, mostraron su deseo de que la muerte de Uria "no sea un nombre más de una ya larga lista", e instaron a quienes "no condenan este asesinato que no sigan tratando de justificar lo injustificable en nombre de la libertad de este pueblo".

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