Zapatero dice que sólo autorizó una escala legal a Guantánamo

  • El presidente asegura que el vuelo daba apoyo logístico a las operaciones en Afganistán y no tenía previsto trasladar prisioneros hacia la prisión estadounidense en Cuba

El Gobierno autorizó en noviembre de 2005 un vuelo de apoyo a otro de transporte de detenidos a Guantánamo porque se trataba de un vuelo militar legal -a diferencia de los que contrató la CIA-, que se podía acoger al Convenio de Cooperación en materia de Defensa suscrito entre EEUU y España y porque en caso de ir cargado con presos no pasaría ni por el espacio aéreo ni por el territorio español.

Así lo indicó ayer el presidente del Ejecutivo, Jose Luis Rodríguez Zapatero, en su tradicional rueda de prensa de fin de año, en la que señaló que la petición de hacer una escala en la base gaditana de Rota del avión de apoyo fue gestionada por la oficina española del Comité Hispano-Norteamericano teniendo en cuenta que el vuelo de reserva "no tenía previsto trasladar prisioneros a través de territorio o espacio aéreo español".

Zapatero calificó de "acertada" la decisión tomada por la sección española de dicho Comité, que es el encargado de interpretar el convenio de cooperación entre ambos países, y explicó que en la solicitud se especificaba que el objetivo del avión era dar apoyo logístico a la operación Libertad Duradera en Afganistán pero reconoció que "podría actuar también como vuelo de reserva para un eventual vuelo de transporte de detenidos de Guantánamo a Turquía que, en su caso, pasaría por el espacio aéreo internacional". "Las autoridades norteamericanas comunicaron -apuntó Zapatero- que en caso de que el avión de reserva fuera utilizado finalmente para transporte de detenidos lo solicitarían formalmente" y la sección española hizo saber que "en ningún caso se aprobaría" un traslado de ese tipo "en las bases españolas, ni a través de territorio o espacio aéreo español, ni la participación en una operación de este tipo de un avión de reserva que esté posicionado en España". "Estos son los datos", puntualizó.

El jefe del Ejecutivo quiso ser contundente, denunció un "intento inconcebible de hacer acusaciones falsas" contra el Gobierno pero matizó cuidadosamente entre los vuelos militares y los vuelos de la CIA y cuando garantizó que el Ejecutivo "nunca recibió ninguna petición" ni "pudo hacer ninguna autorización" de dichos vuelos "y quien afirme lo contrario miente", se refería a los "vuelos ilegales" de la agencia de inteligencia y no a los militares.

Esta afirmación conlleva que aunque puede que no se hayan cometido ilegalidades en España no se acallarán las voces que, entre otros desde Izquierda Unida, acusan al actual Gobierno socialista de mirar para otro lado ante la estrategia estadounidense de traslado de detenidos. "Lo reitero: es falso que se diga que el Gobierno autorizara o reconociera el vuelo, porque no tiene nada que ver con los conocidos vuelos ilegales de la CIA de transporte de prisioneros de Guantánamo", proclamó el presidente, que no se cansó de repetir que "nunca recibió ninguna petición y por lo tanto no pudo firmar autorización de esos vuelos ilegales que transportaban personas que se encontraban en la base de Guantánamo en la situación tan insostenible que he denunciado ya una y hasta cien veces. "Y quien afirme lo contrario miente y quien hace una acusación en democracia tiene que probarla", zanjó.

Respecto a la posibilidad de que España acoja a presos de Guantánamo cuando se cierre, Zapatero se limitó a decir que plantea "serios problemas legales" pero eludió pronunciarse con claridad ya que no hay ninguna petición al respecto porque aún no ha tomado posesión el nuevo presidente, Barack Obama.

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