Wert: "Soy como un toro bravo"

  • El ministro de Educación asegura que "se crece con el castigo". Dice que no ve justificada la reacción de la Generalitat en torno a su reforma educativa porque el nuevo modelo no ataca la inmersión lingüística.

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La conmemoración del 34 aniversario de la Constitución fue una jornada de estrenos: el Senado fue por vez primera el lugar elegido para su homenaje, Mariano Rajoy no había acudido antes como jefe del Gobierno, hablaron los presidentes de las dos Cámaras y no sólo el del Congreso...

Una jornada en la que, como es habitual, los corrillos posteriores a los discursos oficiales fueron un indicador de por dónde va la actualidad informativa.

Como prueba, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, situado en el centro del salón que albergó la recepción, fue uno de los más solicitados por periodistas e invitados tras su reforma educativa y la reacción de la Generalitat de Cataluña. Tan atosigado se vio por los informadores que llegó a pedirles en algún momento que le dejaran algo más de espacio para respirar. Pero no se fue a las tablas.

A Wert se dirigió incluso el ex presidente catalán y actual senador José Montilla para espetarle "¡Vaya lío que has montado!", mientras que el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, le preguntó qué tal se encontraba. "Recuperándome de tu entrevista de ayer", le respondió entre bromas en alusión a la intervención de Rubalcaba en una emisora de radio en la que le acusó de usar la lengua para tapar una ley muy retrógrada como la que ha presentado.

Ante esas y otras puyas, el titular de Educación recurrió a términos taurinos: "Soy como un toro bravo; me crezco con el castigo".

En una conversación informal con los periodistas al término de la recepción, Wert aseguró que no ve justificada la reacción de la Generalitat en torno a su reforma educativa porque el nuevo modelo no ataca la inmersión lingüística, como sostiene el Ejecutivo catalán.

Wert reconoció que no se esperaba la postura del Ejecutivo catalán, singularmente la de la consejera de Educación, Irene Rigau, quien el martes abandonó la reunión de la Conferencia Sectorial de Educación alegando que el borrador presentado por el ministro vulnera el Estatuto de Cataluña.

Además del titular de Educación, acudieron al acto todos los miembros del Gabinete excepto los ministros de Asuntos Exteriores, Fomento y Agricultura, que se encuentran fuera de España en viaje oficial. A la cabeza de ellos, Rajoy, quien fiel a los tiempos económicos que corren, fue también austero en su diálogo con los periodistas, a quienes remitió a su comparecencia del día 28 de diciembre, tras el último Consejo de ministros del año, para contestar a las cuestiones que consideren oportunas.

Pero los informadores aprovecharon para entregarle una chapa que muchos de ellos lucían en sus solapas con el lema Sin periodismo no hay democracia, en defensa de la profesión y ante los numerosos despidos que está habiendo en los medios de comunicación.

Rajoy sí mantuvo conversaciones con algunos de los ocho presidentes autonómicos presentes y una larga charla con la alcaldesa de Madrid, Ana Botella.

Entre los presidentes de comunidades se encontraba la de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, quien llevaba un vestido que Soraya Sáenz de Santamaría confesó que también estuvo a punto de comprarse.

No perdió ocasión la vicepresidenta del Gobierno para enseñar las fotos de su hijo e intentar demostrar cómo se parece a ella y para bromear, como hicieron otros diputados y senadores, sobre las posibilidades que tiene de recibir alguno de los premios que otorgan el próximo día 18 los periodistas parlamentarios.

A la fiesta de la Constitución se sumaron ex diputados, ex senadores, embajadores y presidentes de instituciones como el Defensor del Pueblo, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. El de este último, Pascual Sala, sufrió un ligero mareo del que se recuperó rápidamente y que fue provocado por el calor. La plaza estaba abarrotada.

El hecho de que el acto se celebrase por vez primera en la Cámara Alta debido a las obras en el Congreso, facilitó que el presidente de la primera, Pío García Escudero, intentara hacer lobby entre los informadores para que la Constitución se conmemore alternativamente en cada Cámara.

"Lo vamos a estudiar, todavía queda un año", dijo Jesús Posada antes de reivindicar que él será el próximo anfitrión: "Lo que es seguro es que el año que viene será en el Congreso". La "fiesta" volverá a su coso de siempre.

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