Paripé en el túnel

LA política nacional da para mucho o para poco, según se mire. Ayer, a las 15.30 horas, Rajoy se saltó a la torera la votación de los Presupuestos Generales del Estado para 2009 en el Congreso, y bueno, eso, nada, en fin, el presidente del PP se cayó con todo el equipo pero mantendrá los pantalones en su sitio; al menos, hasta la próxima sesión de control al Gobierno en el Congreso.

Horas antes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, acompañada de su homólogo valenciano y compañero de partido, Francisco Camps, se plantó en las cercanías de las obras del túnel del Regajal (Toledo) -donde se derrumbó un tramo de 60 metros el pasado 9 de diciembre- para reclamar celeridad en el AVE Madrid-Valencia.

ADIF, que no les dejó pasar porque no habían pedido permiso y para "preservar la máxima seguridad de las personas" y para "mantener el desarrollo normal de los trabajos", les envió a lo alto de un monte privado madrileño con buenas vistas para una sesión fotográfica y de televisión.

Aunque su metedura de pata es directamente proporcional a su propensión al riesgo -el accidente del helicóptero con Rajoy y ella entre el pasaje, y la tocata y fuga de Bombay tras silbarle las balas por la cabeza-, en esta ocasión, la lideresa no provocó ningún corrimiento ni de tierra ni político, y, en un ataque de moderación, se limitó a "pedir celeridad" sin llegar a reclamar la dimisión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez.

Si hubieran hecho lo contrario de lo que protagonizaron en los telediarios de Telemadrid y Canal Nou, televisiones públicas con contenidos por debajo del umbral mínimo mundial de objetividad, hubiera sido insuperable e incomprensible por mucho que el corrimiento haya sido torpemente ocultado por la empresa constructora y por ADIF, y, por tanto, por el Ministerio de Fomento y su ministra.

Aguirre y Camps, que no buscaban otra cosa que tapar sus vergüenzas en la desaforada privatización de la sanidad pública madrileña y en la marcha atrás de Educación para la Ciudadanía en inglés, apenas si consiguieron con este paripé desprestigiarse ellos. Por supuesto, el contrastado prestigio mundial de las empresas españolas en tuneladoras en obras del AVE quedó a salvo de la excursión campestre mañanera de estos dos peculiares presidentes autonómicos, que ayer sólo consiguieron hacer el ridículo con luz y taquígrafos.

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