Instituciones y ciudadanos repudian a ETA en la manifestación por Uría

  • Dos hermanos del fallecido, Imanol y José María, una de sus hijas, Jaione, y el ex alcalde de Azpeitia, Julián Eizmendi, abrieron la marcha con una pancarta con el lema 'ETA fuera'.

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Cientos de personas, familiares, amigos y vecinos de Azpeitia (Guipúzcoa) abarrotaron la parroquia San Sebastián de Soreasu de la localidad para despedir en un funeral a la última víctima de ETA, Ignacio Uría, tras la cual se manifestaron en una marcha silenciosa por las calles del municipio. Durante la homilía, el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, denunció que se pretenda "condenar a estar bajo el terror y el miedo" a empresarios y trabajadores vascos y pidió, por otra parte, a la clase política que "aparque aquellas diferencias que impiden la paz posible". En el acto religioso estuvieron presentes personalidades, entre las que se encontraba el lehendakari, Juan José Ibarretxe, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, la titular de Innovación, Cristina Garmendia o la consejera vasca de Transportes, Nuria López de Gereñu.

Sobre las 19:25 llegó la comitiva fúnebre con los restos mortales de Ignacio Uria, que, hasta ese momento, descansaban en la capilla ardiente instalada en el tanatorio, hasta la parroquia en la que se ofició su funeral y que se quedó pequeña. Decenas de personas tuvieron que seguir la misa desde la calle, por medio de pantallas gigantes. Todos los presentes aplaudieron la llegada del féretro y la entrada de la viuda de Uria y sus hijos.

Al funeral también asistieron entre otros el lehendakari, Juan José Ibarretxe, la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, la titular de Innovación, Cristina Garmendia, la consejera vasca de Transportes, Nuria López de Gereñu, el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, o la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate. También se sumaron los socialistas Leire Pajín y Patxi López, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, el presidente del GBB, Joseba Egibar, el coordinador de EB, Javier Madrazo, el dirigente de EA, Rafa Larreina, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaria, el presidente del PP del País Vasco, Antonio Basagoiti, el coordinador general de Aralar, Patxi Zabaleta. Junto a todos ellos, se encontraba una amplia representación de Confebask y sus organizaciones territoriales encabezadas por el presidente, Miguel Lazpiur, y el de Adegi, Eduardo Zubiaurre.

A todos ellos se dirigió el obispo de San Sebastián en su homilía, ya que durante su intervención pidió a los políticos que "aparquen aquellas diferencias que impiden la paz posible". En este sentido, el prelado vasco aseguró que, con el asesinato de Uría, se ha querido "deshacer" una decisión adoptada por los representantes del pueblo y las instituciones "utilizando la violencia como vía". Al respecto, se preguntó si eso es respetar "una decisión de la mayoría". Juan María Uriarte se refirió también a la lucha tenaz "contra la violencia sangrienta que siembra terror" y señaló que para desarraigar esa violencia "no basta la pura justicia", sino que "es necesario el amor a las personas, al pueblo".

“Un hombre ha sido abatido como una pieza de caza, un hijo de Dios ha sido tiroteado como un criminal. Una familia ha sido sumida en un mar de dolor, un empresario que brinda trabajo ha sido eliminado violentamente. Un proyecto avalado democráticamente quiere ser neutralizado por la fuerza y la sangre derramada", señaló. Uriarte también denunció que, con este nuevo asesinato, una "sociedad enfrentada a graves problemas ha sido de nuevo herida en su esperanza". El obispo de San Sebastián se preguntó "si ése es el camino para la liberación que ETA promete". "Qué liberación?", cuestionó.

"No os han tocado, estimados empresarios, los golpes más tolerables por parte de este azote de la violencia. Sintonizamos con la pesadilla que muchos sufrís en vuestra carne y en la de vuestra familia. Tenéis todo el derecho y la necesidad de contar en estos momentos con el apoyo neto de la sociedad y con la defensa eficaz de vuestra vida y vuestros bienes", indicó. Asimismo, manifestó que los trabajadores de las empresas amenazadas tienen "igual derecho" a que se garantice "al mismo tiempo su seguridad y su trabajo".

El funeral concluyó aproximadamente una hora después y pasadas las 20:30 salía el féretro de la iglesia, donde, de nuevo, se repitieron los aplausos de los asistentes y las muestras de dolor de sus familiares. Tras el funeral, algunos de los allegados se dirigieron al cementerio para proceder al entierro de los restos de Uria mientras otra parte de la familia participó en la manifestación de repulsa que partió de la Plaza Pérez Arregi de Azpeitia y concluyó en la Plaza del Pueblo.

En esta marcha silenciosa participaron miles de personas que caminaron tras una pancarta con el lema 'ETA kanpora' (ETA fuera), y portada por dos hermanos y la hija del fallecido, así como concejales del municipio de PNV, EA y Aralar, que fue desplegada tras cruzar sobre el río Urola.

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