Elisa Macías. Periodista especializada en comunicación positiva

"Se nos ha vendido la felicidad por decreto y no es obligatoria"

"Se nos ha vendido la felicidad por decreto y no es obligatoria" "Se nos ha vendido la felicidad por decreto  y no es obligatoria"

"Se nos ha vendido la felicidad por decreto y no es obligatoria"

-¿Nos reímos poco?

-Sí. Muy poco porque nos tomamos la vida muy en serio. Sobre todo en el ámbito laboral. Creemos que reírnos es una falta de respeto y relacionamos el humor con la ironía, cuando puede estar relacionado con algo sencillo, juguetón...

-¿Hay que cambiar los conceptos de toda la vida?

-Habría que buscar la manera de jugar en el día a día. En todos los ámbitos. Necesitamos un equilibrio para poder mantener armonía, equilibrio, disciplina y a la vez sonreír.

-¿Los niños felices rinden más?

-Sí. Pero tampoco son necesarios los extremos. Senos ha vendido la felicidad por decreto, pero no es obligatoria. Tenemos que pasar por todas las emociones, no quedarnos a vivir en ningún estado. La tristeza te lleva a la depresión, la alegría a la euforia, a la locura y la pérdida de conexión de la tierra. Necesitamos equilibrio, paz, la coherencia para disfrutar más y estar motivados.

-¿Nos falta naturalidad? ¿Está todo forzado?

-Sí. Nosotros tenemos la obligación de buscar nuestros talentos. Cada uno el nuestro.

-¿La educación positiva está reñida con el castigo?

-La educación positiva no admite la creencia limitante del castigo porque se basa en el refuerzo de lo positivo. Hay que destacar lo que se hace bien. Desde el boli verde, no desde el rojo. El niño que no sabe Matemáticas va a clases particulares y yo no digo que no deba ser así, pero además se le puede llevar a cantar si eso es lo que le gusta. Hay muchas cosas en la vida que no nos gustan pero hay que hacerlas. En la vida hay lluvia, tormenta y nos tenemos que acostumbrar a cosas que no nos gustan para tener un grado de resistencia.

-La teoría no suena mal, pero en la práctica...

-Hay que estar adecuado a la edad de cada niño. Lo malo es que caemos en el síndrome de la mochila. Le llevas la mochila a tu hijo en Infantil, pero ese niño crece y si le sigues llevando la mochila, y no le dejas hacer cosas que sabe y debería hacer, cuando tenga 16 años...

-La disciplina es importante, ¿no?

-Sí. Hay que generar disciplina pero yo a eso no le llamo castigo sino que cada actuación tiene unas consecuencias, que por ejemplo son no salir con los amigos, quedarse sin móvil o sin ir al cine..., porque todo lo que hacemos en la vida tiene unas consecuencias. Todo lo que haces o dejas de hacer genera consecuencias.

-Parece que hay que cambiar el diccionario.

-Sí. De ahí que me guste mucho Alonso Pulido, creador y director de Ahumor, que une palabras para darles un nuevo significado, como amor y humor.

-¿Nos comunicamos poco?

-Sí, cada vez menos. Cada vez tenemos menos matices, menos tonos... Nos llamamos menos, quedamos por internet o mensajería gratuita como Whatsapp. No nos paramos, tenemos miedo al silencio y hay que tenerlo para escuchar. Tenemos miedo a pararnos.

-¿Y a mostrarnos como somos?

-Y más diría yo, incluso a descubrirnos cómo somos.

-¿Tenemos recelo al error?

-Sí, tenemos pánico al error y sólo cayéndonos aprendemos. La sociedad es muy proteccionista y evitamos el error. No hemos aprendido a equivocarnos. Si nos caemos, nos levantamos y no pasa nada.

-¿No cree que hemos llegado a un punto en el que los profesores han perdido autoridad?

-Falta empatía. La comunidad educativa somos todos. El profesorado, el alumnado, los padres, la administración, etc. Si dialogamos y no vemos al otro como a un enemigo todo es más fácil.

-¿Un deseo para esta Navidad?

-Tantas cosas... Las palabras madre me gustan mucho. La madre es la raíz..., y hay palabras madre. La que yo elegiría es la serenidad. Hoy más que nunca. Con serenidad nos podemos sentir en paz. Así podemos disfrutar todos de otra manera. Ése es mi deseo en este tiempo.

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