"Todos recuerdan qué estaban haciendo esa noche a esa hora"

Mañana se cumplen 25 años del histórico partido entre España y Malta. El resultado fue 12-1 y el encuentro se disputó en el entonces llamado estadio Benito Villamarín, en Sevilla. Hipólito Rincón (Madrid, 1957) fue uno de los héroes de esa hazaña.

-La gente recuerda esa noche como si hubieran pasado 25 minutos y no 25 años...

-El fútbol no tiene memoria, pero todos recuerdan qué estaban haciendo ese 21 de diciembre de 1983, esa noche a esa hora.

-¿Ha vuelto a ver sus cuatro goles a Malta?

-No sabía que tres de ellos habían sido tan bonitos. El otro era de cabeza, típico mío. Fue más que un hat-trick, aunque entonces sólo había tetra-break.

-¿De quién fue el mérito?

-El artífice fue Miguel Muñoz, un adelantado de su tiempo, un grande del fútbol como DiStéfano.

-¿No le guarda rencor pese a que no le alineó ni un minuto en el Mundial de México?

-Son cosas que pasan en el fútbol. Yo me quedo con que me hizo debutar con la selección, ir a una Eurocopa y un Mundial. En la selección pasé por todas las categorías, incluida la selección olímpica. Estuve en los Juegos de Moscú. Debutamos en el estadio Lenin contra la DDR en la CCCP.

-Cuatro goles a Malta. Único Pichichi en la historia del Betis, protagonista del primer ascenso del Recreativo de Huelva. ¿Le pasó Muñoz la famosa flor?

-Me considero un privilegiado. Con el Real Madrid gané dos Ligas y viví en el banquillo la final de la Copa de Europa que perdimos con el Liverpool en 1981. Tengo la camiseta de Dalglish de aquel partido.

-Bonello, el portero de Malta, protagonizó un anuncio de la cerveza Amstel en el que aparece la camiseta de Santillana en su habitación. ¿No le produce envidia?

-Mi camiseta no se la di a nadie. La tengo guardada, igual que el balón de aquel partido. Santillana y Velázquez eran mis ídolos en el Madrid. Bonello hizo unas declaraciones antes del partido diciendo que si le metían once goles dejaba el fútbol. No cumplió la promesa porque no le marcamos once, sino doce. Por eso siguió jugando.

-¿Por qué dejó el Madrid?

-No me apellido García, pero soy de la época del Madrid de los García. Subimos al primer equipo García Hernández y yo, que soy el único que no jugó nunca en el filial. Me cedieron al Diter Zafra, donde compartía piso con otros cuatro jugadores y comíamos en el bar Mena, y dije que o volvía para jugar al Madrid o no volvía. Me fichó el Recre y ascendimos. Estaban Espárrago y Enrique Lora.

-¿Conoce Malta?

-Fuimos a jugar allí. Me encantó la isla y la gente era maravillosa. Gordillo marcó un gol. Nunca volví, pero le hablé tan bien a mi hijo de Malta que se fue de vacaciones con unos amigos.

-¿Cambiaría sus cuatro goles por el decisivo de Señor?

-No. Creo que Dios fue justo con Juan Señor. Había fallado un penalti. Hubiera sido una losa para él.

-En el campo del Betis le marcó goles con la selección a Malta, Gales e Islandia. ¿Se lo conocía bien?

-Ese campo se convirtió en mi casa. Aunque soy madrileño castizo, de la calle Tribulete, de una corrala en el barrio de Lavapiés, yo supe que llegaba a mi ciudad. Y eso que jugando en el Madrid dos goles míos eliminaron al Betis de la Copa.

-¿Es más difícil marcarle un gol a Alemania (2008) que doce a Malta (1983)?

-El fútbol ha cambiado mucho. Pero nadie ha sido capaz de volver a hacerle doce goles a Malta.

-Ese año fue Pichichi en la primera de las dos ligas del Bilbao de Clemente...

-En el campo del Betis les ganamos cinco-cero y en San Mamés marqué dos goles en el debut de Zubizarreta. El mérito no era mío. Ese Betis tenía un equipazo, con Gordillo y Cardeñosa por la izquierda.

-Clemente pasó de la gloria a ser cesado en el Murcia, donde tiene al equipo en puestos de descenso a Segunda B...

-Me reservo mi opinión sobre esa persona, que forma parte de la historia más negra del fútbol español.

-¿Qué les dijo Muñoz aquel día?

-Lo recuerdo perfectamente: "Señores, lo único que quiero es que España se sienta orgullosa de ustedes. Salgan y hagan lo que puedan".

-¿Dejó el fútbol o le dejó a usted?

-Las lesiones pudieron conmigo. Me rompí la espalda.

-¿Leyó El halcón maltés?

-Claro. Y me encantan los best-sellers.

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