"Todo el mundo me dice que me parezco a su abuela"

-¿Cómo va la serie Cuéntame cómo pasó?

-Empezamos a grabar en junio y sólo quedan dos o tres capítulos para terminar la nueva temporada. Con ésta, son ya 14.

-¿Cuándo la veremos?

-Pronto. Terminaremos en enero y supongo que, a continuación, ya se podrá ver.

-¿Le gusta su papel de la abuela Herminia?

-Creo que a veces queda un poco histriónico, debido a que tenemos cuatro directores en la serie y, en ocasiones, alguno me pide que sobreactúe. Pero estoy orgullosa de haber conseguido el papel universal de abuela.

-¿Es la abuela ideal?

-Todo el mundo me dice que me parezco a su abuela, cuando en realidad no me parezco a ninguna. Además hay abuelas que son graciosas y abuelas insoportables. A veces me digo a mí misma que soy una buena actriz, porque he conseguido la síntesis de la abuela.

-¿Usted se identifica con el papel de Herminia?

-Para nada… No soy una abuela convencional. En el tiempo de la serie, en los años 70, yo leía a Simone de Beauvoir. Aunque tampoco he sido una luchadora política, porque soy bastante escéptica.

-¿A qué se debe el éxito del personaje?

-Es un personaje que he construido a la medida que tenían muchas señoras de esa época. Herminia es progresista ideológicamente, porque admite la píldora anticonceptiva, pero es conservadora en su conducta. En eso sí me parezco, yo he sido una reprimida.

-¿Una reprimida?

-Puedo ser avanzada de pensamiento, pero mi educación responde a una enseñanza de colegio de monjas. Estudié en el colegio de las Teresianas, que me dieron una enseñanza colosal, y las quiero mucho, no eran monjas carcas. Pero soy de una época en la que el cardenal Segura me prohibía bailar cuando era joven.

-¿Es cierto que han estado a punto de suspender la serie de Cuéntame?

-Nunca ha sido verdad, sólo rumores. Nunca tuvimos esa sensación. El productor nunca estuvo preocupado.

-¿Esta temporada será la última de la serie?

-Tengo firmado para 2012, que es la temporada actual, y una más para 2013. Me da la impresión de que habrá una temporada más y que el final será el advenimiento del PSOE con Felipe González en 1982, cuando llega la verdadera Transición.

-En la nueva temporada arrancarán con el 23-F…

-Hicieron un preestreno en San Sebastián, que no era el primer capítulo como se dijo, sino una síntesis de dos o tres. Yo no fui, porque no me compensaba ir a San Sebastián, ponerme los tacones y el bolso y volverme a Sevilla por la mañana. Pero sí, es cierto que los capítulos empiezan con el Tejerazo.

-¿Dónde estaba el 23-F?

-Aquella tarde estaba en el Instituto San Isidoro de Sevilla, que lo teníamos cedido para el Bachillerato a distancia del INBAD. Estaba en tutoría con un alumno. Entonces era profesora de Historia del Mundo Contemporáneo en COU. Recuerdo que tenía delante un libro de Hanna Arendt. Me avisó un bedel de que me llamaba mi marido. Me dijo: "¿No sabes lo que ha pasado? ¡Vente para casa!". Yo vivía entonces en Heliópolis y había rumores de que Merry Gordon podría sacar los tanques.

-Entonces no era actriz.

-He sido profesora de instituto toda la vida, hasta que me jubilé a los 65 años. Mi debut en el cine llegó con Madre in Japan, una película de Paco Perales, pero no era en plan profesional. La hicimos en verano. Mi primera película profesional fue Pasodoble, de José Luis García Sánchez, en 1988, cuando ya tenía 53 años.

-Es una actriz tardía…

-A veces me hablan de mi gran carrera teatral. ¡Si yo he protagonizado sólo 10 obras de teatro profesional! Era profesora cuando hice El inmortal, de Alfonso Jiménez Romero. Yo iba a los ensayos de La Cuadra, de Salvador Távora, pero a ver.

-¿Y cómo le llegó la oportunidad?

-Después de Madre in Japan, fundaron la productora Caligari, que era pequeña, y nos dieron de alta. Llegaron Juan Diego y José Luis García Sánchez buscando una actriz que hablara andaluz. Yo nunca he hablado fisna. Estuvieron viendo películas, entre ellas Madre in Japan, y me eligieron. Me llamó Juan Diego para decírmelo. Lo difícil era hacerlo compatible con mi trabajo de profesora.

-¿Cómo lo hizo?

-Hablé con el director del instituto y pedí un permiso sin sueldo. Se podían pedir tres meses cada dos años, y así los fui pidiendo.

-Dicen que ya sólo buscan actrices jovencitas…

-En el cine es así. Quieren jóvenes, guapos. Solas tiene ya 14 años. En ese tiempo he hecho algunas películas con pequeños papeles. Con directores conocidos, como Vicente Aranda o Fernando Trueba, pero como secundaria. Soy muy formal y eso lo valoran.

-¿Sólo le han ofrecido papeles secundarios?

-En el cine español, a diferencia del americano, esos papeles no se desarrollan. Aquí a una actriz mayor le ofrecen papeles de dueña de burdel, que lo he hecho tres o cuatro veces, de asistenta, tata, o portera mal hablada. Nunca he hecho de profesora. En cambio, a los actores mayores les dan papeles de profesor, de cura o de juez.

-Le dieron el Goya por Solas, de Benito Zambrano.

-Benito ha sido un caso especial para mí. Lo quiero mucho. Debo decir que yo no respondía a la idea que él tenía del personaje. Quería una mujer analfabeta, consumida, de las que no ha salido nunca de recoger algodón. Yo me parecía a eso como un huevo a una castaña. Mi triunfo fue que se creyeran que me parecía a una señora de Lebrija que no sabía leer ni escribir.

-¿Tiene nuevos proyectos?

-Voy a hacer teatro otra vez. Ahora voy a interpretar una obra con Juan Echanove. Se titula Conversaciones con mamá, basada en una película argentina de China Zorrilla y Eduardo Blanco. La versión española es de Jordi Galceran y la dirigirá Echanove. La estrenaremos en marzo de 2013.

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