"Si un niño mete los dedos en el enchufe hay que darle un cachete"

-¿A cuántos menores ha juzgado?

-Llevo juzgados unos 28 homicidios, más de 70 violaciones y 15.000 delitos.

-¿Está curado de espanto?

-He visto de todo: estafas telefónicas en la época de los teléfonos eróticos, falsificaciones de carnés para entrar en las discotecas, parricidios…

-¿Ha aumentado la delincuencia juvenil?

-No, pero surgen problemas nuevos. Se han incorporado las chicas, que ahora son más violentas y, en líneas generales, se han equiparado las clases sociales.

-¿Delinquen los de clase media?

-Hoy cualquier menor puede cometer hechos delictivos. Todo se ha judicializado. Una pelea siempre acaba en el juzgado.

-Entonces no es tan grave…

-Entre los niños de clase media hay policonsumo de drogas, mal uso de las nuevas tecnologías y un fenómeno nuevo, el del niño maltratador. La buena noticia es que cuando maduran mejoran.

-¿Los adolescentes son ahora más violentos?

-Creo que sí, pero toda la sociedad es más violenta. Hemos empezado a tener que dictar órdenes de alejamiento entre parejillas de 14 y 15 años. El 5% de los delitos que cometen los menores son del ámbito doméstico. Violencia de hijos contra padres.

-¿Cómo hemos llegado a eso?

-No lo sé. Una mala educación, una pérdida de valores... Nos hemos equivocado.

-¿En qué?

-Nos hemos convertido en colegas de nuestros hijos y no puede ser. Para ejercer como padres hay que saber que decir que no.

-¿Incluso llegando a los cachetes?

-Yo di algún manotazo a mis hijos en los pañales. El problema del cachete es darlo en el momento justo y con la intensidad adecuada.

-Mientras no le condenen…

-¿Qué postura debes adoptar cuando un niño va a meter los dedos en el enchufe? ¿Te pones a explicarle los peligros? O le das un cachete y le dices "pupa nene" o antes de que te des cuenta se ha electrocutado.

-¿No le preocupa que le tachen de facha?

-Soy un juez inconformista. Creo que hay que llamar a las cosas por su nombre, huir de lo políticamente correcto.

-¿Pecamos de hipocresía?

-Creo que sí. Tenemos problemas muy serios con el acceso de los jóvenes al mundo del alcohol y de la droga, las relaciones sexuales a tan temprana edad y los medios de comunicación. Lanzamos mensajes muy banales a los chavales, de que todo vale, cuando no es así. Me parece una barbaridad que una cría a los trece años pueda consentir relaciones sexuales.

-Al menos aconsejamos preservativos.

-Con esa campaña publicitaria se fomentan las relaciones, dando instrucciones a chavales de doce años sobre los preservativos. Esta bien que se informe, pero nos hemos pasado a otro extremo.

-¿También en lo relativo a la homosexualidad?

-Nos meten a la fuerza por televisión cosas que no tienen el grado de normalidad que quieren hacernos ver. Llegará su momento, evolucionará... Pero que no se fuercen las situaciones.

-¿Tan negativa considera esa influencia?

-Pienso que sí, porque los niños perciben que todo está bien. Y encima los padres estamos desbordados, no sabemos ponerles límites y pagamos las consecuencias de su comportamiento.

-¿A qué consecuencias se refiere?

-Cuando condenas a un padre al pago de 5.000 euros por un delito de su hijo se lleva las manos a la cabeza. ¡Y pasa todos los días!

-¿Qué recomienda usted, con su experiencia?

-Los padres deben informar claramente a sus hijos de sus derechos y obligaciones. En el ámbito educativo es fundamental devolver la autoridad al maestro y luchar contra el fracaso escolar.

-¿Se respeta menos a los maestros?

-Hemos invertido la carga de la prueba. Cuando eras pequeño llegabas a tu casa, decías que te había pegado el maestro y tu padre respondía: "¡Algo habrás hecho!".

-¿Y ahora?

-Ahora los padres montan el follón contra el profesor porque ha expulsado a su niño de clase.

-¿En qué se inspira para sus sentencias?

-Intento exprimir la ley buscando formas distintas al internamiento para reparar el delito. Me llegan muchos conduciendo sin carné. ¡Habrá que obligarles a sacarlo!

-¿Y si interviene la droga?

-Vamos a la libertad vigilada con tratamiento e incluso a trabajar con ese tipo de población para que vean las consecuencias. Tenemos convenios con Cáritas, Cruz Roja, comedores de indigentes…

-¿Cuál ha sido su última sentencia?

-Un chaval insultó y amenazó a los profesores a través de una canción que publicó en internet. Le he condenado a hacer una reflexión de cien folios a mano y una canción en positivo.

-¿Con cuál de todas sus condenas se queda?

-Se nos abrieron muchas puertas cuando condené a un chaval que conducía bebido a asistir doscientas horas a los tetrapléjicos.

-¿Cuál es el lado bueno de su trabajo?

-Muchos chavales con delitos duros han salido adelante. Hay chavales que me saludan por la calle, me presentan a su familia y me escriben. ¡Me dan muchas alegrías!

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