Karlos arguiñano. Cocinero

"Me llamó Menem para agradecerme lo que estaba haciendo"

Karlos Arguiñano Karlos Arguiñano

Karlos Arguiñano / D.S.

-Empezó hace muchos años en ETB pensando que la tele le iba a dar para las 300 recetas que se sabía... ¿Y cuántas lleva?

-Igual llevo 9.000. Sí, porque llevo 6.500 programas y hubo muchos años que hacía dos recetas por día.

-¿Y cómo se le ocurrió ponerse delante de una cámara?

-Un día vino Joan Manuel Serrat a cenar a mi casa, una noche después de actuar. Vino con su equipo, unos 14. Después de cenar salí al comedor a saludarles, empecé a contarles chistes y así estuve hasta las 3 de la mañana. Se murieron de la risa y me ofrecieron hacer un programa de chistes. Les dije que no. Que yo lo que quería hacer era un programa de cocina. Y ahí se quedó. A los 15 días me llamó uno de los que estaba en la mesa, y me preguntó si estaba dispuesto a hacer un programa en ETB de cocina. "Cuando queráis, les dije". Me dieron cinco minutos para hacer dos recetas. Les dije que sí. Tenía tantas ganas... "Para arrancar", pensé.

-¿Fue fácil?

-Los primeros programas nos costó muchísimo, pero fui robándoles minutos. Llegué hasta 16. Y entonces dije, ahora en vez de dos recetas una, pero bien dada. Así hice tres temporadas. Luego me dijeron que me fuera y metieron a Subijana. Me fui a Telenorte, la Televisión Española aquí en Euskadi. A los seis meses me fichó La 1 de TVE... y ya no he parado hasta hoy. ¡Y yo que pensaba que iba a estar 4 meses en televisión!

-Han pasado casi 30 años. ¿Qué momento se le viene a la cabeza?

-Mire, esto sólo le he contado entre amigos. Se me viene a la cabeza el momento en el que presentamos la Campaña de Programación de TVE, antes se hacía una fiesta. Por primera vez me presentaban a mí. Después nos fuimos a un sitio a tomar una copa, había un pavo al que le conté que iba a hacer un programa diario en televisión y él poniéndome un acento vasco, en tono muy burlón... me dijo: "Ah, ¿vas a hacer programa de televisión?". Me clavó un puñal. Por tener acento se pensaba que yo era idiota, era un representante de actores o algo así. Pensé: "Te vas a hartar".

-Se hartó.

-Sí (risas). Pero no fue un día amargo, ¿eh? Recuerdo esa gala tan fantástica, que presentaba Constantino Romero, al que yo tenía una gran admiración. No daba crédito. Estaba en la televisión a nivel nacional. Poco tiempo después mi primer libro salió a la venta y vendí 1.200.000 ejemplares, y en el 92 me dieron el TP de Oro. ¡Otra vez para Madrid!, ¡en avión!

-¡Y luego a Argentina!

-Sí, después de 7 años me fui para allí. Tenía miedo de que la gente se cansara de mí, todos los días Arguiñano... Me fui a chequear Venezuela, México, Uruguay y Argentina. Y en una semana estuve con las televisiones, les llevé vídeos míos.... ya me conocían, del Canal Internacional de TVE, cosa que me ayudó un montón. Pensé, ahora tengo que elegir, México tiene una cocina muy peculiar y que yo no conocía nada. Argentina tenía poca cosa: fideo, como le llaman ellos a la pasta, ensalada de radicheta y ¡venga asadito...! Pero no comían pescado, ni verdura, ni legumbre.... Pensé que, como todos eran hijos de gallegos y de tanos, se acordarían de las lentejas con chorizo colorao de su abuela. Me los trinqué en un mes. Empecé a meter verdura, pescado y legumbre. Me llamó incluso el presidente Menem para agradecerme "la gran labor que estaba haciendo". Ahí estaba yo, tomándome un cortado a las 12 del mediodía con el presidente.

-¿Ayer quién cocinó en su casa?

-Yo, siempre cocino yo.

-Si mañana invitara a un andaluz a su casa, ¿qué le haría?

-Teniendo en cuenta la época... le haría alcachofas con almejas, y luego palomas asadas con un puré de castañas [es otoño].

-¿Y que le gustaría que le preparan a usted?

-Un guiso marinero, en Andalucía, sobre todo en Cádiz, manejan muy bien los guisos marineros. Un guiso con hurta y unos langostinos recién hervidos. Yo sólo como langostinos allí abajo, cuando me los ofrecen aquí digo que no.

-¿Está preocupado por el tema de Cataluña?

-Me preocupan los gobernantes. El mundo está mal porque mandan los malos. No aquí, en todas partes. No los veo con ganas de entender. Los gobiernos, que son como los pañales, hay que cambiarlos cada poco tiempo, porque si no suelen oler a mierda.

-Alguna vez se ha planteado esta temporada y se acabó.

-No. Es más, un amigo mío, Julio, con el que paseo todos los días, me dice: hasta los 75 vas a estar. Estás de puta madre, y estando así no puedes parar. Lo que hago es muy sencillo y la gente me lo agradece. He conseguido caer bien en todos los rincones de España, que eso parece casi imposible.

-Ha hecho miles de programas, una librería de libros de recetas, la bodega, la escuela, la productora, ha sido actor... ¿Vamos a parar ya o tiene algún nuevo proyecto?

-Me puedo hacer cura aún (risas). Yo creo que sí, que ya he parado. Pero le digo, vine solo y somos 27. Lo más importante que he hecho es la familia. No sé estar quieto. Soy así. Pensé que en la vida sólo iba a cocinar. Cuando empecé en la tele pude pagar el gran pufo que tenía. Igual si Serrat no viene ese día a cenar no consigo pagar mi restaurante y me hubiesen quitado todo y estaría de cocinero en algún hotel de Mallorca, haciendo paellas.

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