Jorge Urrutia

"El futuro del español se libra hoy en la frontera mexicana"

  • Este Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid recuerda las experiencias de niño, cuando en el café Gijón veía a personajes como Cela, Otero o Fernán Gómez. Recomienda París como ciudad para ser vivida, y Pekín para ser leída.

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Jorge Urrutia (Madrid, 1945) ha vuelto a ser el niño de padre cordobés y madre gaditana para pronunciar el pregón de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla en el Paraninfo de la Universidad (en la imagen). Su primer destino profesional fue en Estrasburgo, 1969, ciudad francesa donde redactó su tesis sobre cine y literatura que trasladó al libro Imago Literae (Alfar). A la vuelta de Francia, se casó con María Teresa. Dos hijos: Elsa, homenaje a la mujer de Louis Aragon, y Sergio. Obtuvo el premio nacional de Traducción con un libro de Paul Eluard.  Dirigió el Instituto Cervantes de Lisboa (2000-2002) y fue director académico de la institución. En la actualidad, el catedrático de Literatura dirige el doctorado en Humanidades de la Universidad Carlos III, con sede en Getafe.

-Le dedicó el pregón de Reyes a su nieto Guillermo.

-Él nace en Madrid, igual que yo, por esa tendencia un poco junguiana de nacer donde vive la abuela.

-Usted nace en Madrid, hijo de cordobés y gaditana. ¿Se preguntó con Alberti: por qué me llevaste, padre a la ciudad?

-Es maravilloso ese poema de Marinero en tierra. Fíjate la diferencia que Alberti establece entre la mar, como la llaman los marineros andaluces, y el mar, como dicen en Madrid.

-¿De ahí la leyenda del mejor pescado de España?

-En Astérix hay un pescadero que presume de vender pescado recién traído de París.

-El poeta Leopoldo de Luis, su padre, nació en Córdoba. ¿Eso marcó el devenir literario de su hijo?

-Con unos meses se fue a Valladolid. La familia de mi padre es muy particular. Mi bisabuelo Román era alcabalero. Los impuestos entonces no se cobraban, sino que se subastaban. Cogió la parte de Córdoba. El acento andaluz entra en la familia con mi abuelo Alejandro, que aunque nació en La Coruña era un joven modernista cordobés amigo de Julio Romero de Torres. Era un socialista utópico, la mejor manera de hundir un negocio como el de los impuestos.

-Una palabra hoy muy en boga.

-Mi abuelo se disgustó con sus hermanos y los dejó en la ruina. Se trasladó a Valladolid a trabajar en la banca y como fue el único burgués que se sumó a la huelga general del 17, lo pusieron en la calle. Jorge Guillén decía que mi abuelo fue el primer andaluz que había conocido en Valladolid. Yo cogía muchas veces el coche y me iba a ver a Guillén en su apartamento junto al paseo marítimo de Málaga.

-¿Su infancia es la de un niño rodeado de poetas?

-Efectivamente. Carlos Diego, hijo del poeta Gerardo Diego, fue compañero mío de clase. Mi padre iba al menos un día a la semana a ver a Aleixandre a su casa. Yo después mantuve esa costumbre. Mi padre iba al café Gijón todos los domingos. Mi madre y yo lo recogíamos a la seis en punto de la tarde. Algunas veces, siendo niño, me llevó con él y veía a García Nieto, a Celaya, y más tarde a Blas de Otero, Cela, Buero Vallejo, Fernán-Gómez.

-Del Nobel Aleixandre al Nobel Cela. ¿Qué relación profesional tuvo con él?

-Muy fecunda. Hice una edición de La familia de Pascual Duarte que acabó en la guillotina porque Destino llevó a juicio a Cela. Publiqué en Cátedra una edición de La Colmena y tuve la suerte de ser el primero que trabajó con el manuscrito de Pascual Duarte, que encontré trabajando en la biblioteca de José María Cossío en Tudanda, en la Montaña.

-Aleixandre nace en el palacio de Yanduri y Antonio Machado en el de Dueñas. ¿Están condenados los poetas a nacer en palacios de prestado?

-Me encargaron el texto de la placa de Dueñas, que hubo que negociar con el duque de Alba. Fue bastante trabajoso. Decía En este palacio, entonces casa de vecinos, nació Antonio Machado. Jesús Aguirre se negó, decía que perdía prestigio la Casa de Alba si se decía que el palacio había sido casa de vecinos.

-¿Cuándo vuelve a Madrid?

-En 1993, después de la Expo, en la que fui asesor del asesor. Me contrataron para asesorar a Maurizio Scaparro, que no necesitaba ningún asesoramiento. Lo pasé muy bien. Viajé a Roma con él, fuimos al festival de teatro Mediterráneo de Nápoles. En uno de esos viajes dimos con la colección de tapices del Quijote que trajimos para el cuarto centenario.

-Estuvo ocho años en el instituto Cervantes. ¿Cuántas sedes se inauguraron?

-Muchísimas: Pekín, Nueva Delhi, Tokio, Belgrado, Praga. Fue apasionante. Fui secretario de los dos congresos de la Lengua celebrados en Rosario y Cartagena de Indias.

-¿Cómo debe afectar a la institución un cambio de Gobierno?

-Cuando llegó César Antonio Molina al Cervantes, puso énfasis en que era una institución del Estado, no del Gobierno. Lamentablemente, ha habido directores que han echado por tierra esa premisa. Estoy pensando en la señora Caffarel.

-¿Qué Andalucía descubre?

-Mi madre es gaditana de Jimena de la Frontera. Allí se casan mis padres en 1944. Mi primera playa fue la de Algeciras, mi primer campo el de Jimena, Medina y El Tesorillo. Hice un documental sobre la vida en un cortijo de la familia.

-¿Dónde se habla mejor español?

-Clásicamente, se decía que en Valladolid. En Colombia se habla un español maravilloso. Tienen una cosa que nosotros hemos perdido, la fórmula de cortesía. El español aquí se ha vulgarizado. No tienes más que entrar en un bar o subir a un autobús. Las chicas jóvenes utilizan unos tacos y palabras malsonantes que en los oídos de los latinoamericanos sonarán como bofetones. Eso nos va a llevar a perder el tren de la lengua. El futuro del español se decide en la frontera mexicana, nosotros no somos nada.

-Hizo su tesis sobre Cine y Literatura. ¿El escritor más cinéfilo?

-Max Aub. La última tarde que pasó en España, antes de irse a México, la pasamos mi mujer y yo con él. Me dijo que estaba dictando su biografía de Buñuel.

-¿Una ciudad para ser vivida y una ciudad para ser leída?

-Para ser vivida, París. Para ser leída, cualquier ciudad asiática. No sé hace cien años, pero hoy no te aporta nada ir a Pekín.

-Ha publicado De una edad nunca vivida, libro de memorias. ¿Prefiere las Memorias a la memoria?

-La memoria no puede existir más que por el olvido y las Memorias son un olvido certificado, juego de la verdad y la mentira. Funes el Memorioso es un personaje trágico de Borges que no puede olvidar nada.

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