Enrique Gil Calvo. Sociólogo

"Estamos condenando a los jóvenes a ser adolescentes permanentes"

  • Asegura que el problema de las protestas callejeras reside en que son "efímeras" y resalta que dan menos frutos que el asociacionismo. Sobre Andalucía explica que si no fuera por el paro "sería de los mejores sitios para ser feliz".

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Reflexiones visionarias para una sociedad en crisis. Los ensayos de Enrique Gil Calvo (Huesca, 1946) -Los depredadores audiovisuales (Tecnos, 1985), Futuro incierto (Anagrama, 1993) o Crisis crónica (Anagrama, 2009)- recogen el pensamiento de quien lleva décadas alertando del deterioro de nuestra sociedad, un voz que ha alzado desde su cátedra en la Complutense y desde el sinfín de colaboraciones en prensa y radio. Ha participado, junto con algunos de los nombres mayúsculos de esta disciplina, en el VI Congreso Andaluz de Sociología celebrado recientemente en Cádiz, en el marco del Bicentenario de 1812, ciudad a la que dedicó un libro sobre su Carnaval.

-En Crisis crónica, plantea un análisis de la situación actual en forma de relato. ¿Por qué es importante contar bien lo que pasa para salir de ella?

-En contra del significado etimológico de la palabra crisis, algo puramente agudo, efímero, la crisis se está haciendo estable, eterna, se está cronificando. Indudablemente que sea coyuntural o permanente depende de cómo se esté relatando,  de cómo es percibida. 

-¿Quiénes son los editores de ese relato?

-Toda clase de analistas y observadores que van interpretando el curso de los acontecimientos. Al hacerlo están puntuando el origen, cómo van a evolucionar, qué expectativas cabría abrigar... Y aquí lo que hay es una batalla de relatos. Cada gremio de observadores está construyendo el suyo, un relato maestro al que tratan de hacer que se acomode la realidad. Porque no es igual el de los economistas keynesianos, que el de los neoliberales o el de los sociólogos...

-Más allá del enfoque, los datos son los que son. ¿Cuál es el más grave: paro de jóvenes, número de desahucios, tasas de pobreza...?

-Es difícil señalar uno porque todo está encadenado. Hay que fijarse en las tendencias... Mientras se sigan manteniendo estas políticas de austeridad por mandato de Berlín, los datos no harán más que agravarse.

-Pone el acento en el aplazamiento de los jóvenes para adquirir autonomía como una realidad preocupante.

-Me preocupa que hasta los treintaitantos años prácticamente no puedan iniciar su autonomía personal. El resto de jóvenes europeos hacia los 20 años se van de casa y hasta los 30, como los nuestros, no forman familia. Mientras tanto están 10 años teniendo experiencias: se van a una ONG a África, vuelven a estudiar, trabajan y estudian a la vez, viven en pareja, con amigos... Los nuestros en esa etapa crucial, los estamos obligando a quedarse en casa. Y salen una especie de jóvenes adolescentes permanentes.

-Los estamos obligando.

-Faltan todos los elementos que en Europa hacen posible que los jóvenes se vayan de casa con 20 años. Por ejemplo, rentas juveniles de inserción, viviendas de protección oficial en régimen de alquiler social. Ahora se van a acumular miles de viviendas en el banco malo... ¡pero van a seguir vacías! Entre todos estamos impidiendo que experimenten la asunción de responsabilidades.

-El azote está castigando especialmente a la prensa escrita, con redacciones huérfanas de maestros, sin espacio para la reflexión. ¿Qué futuro le aguarda?

-Muy negro, si es que tiene. Uno de los problemas de la situación actual es que quienes estarían llamados a informar de ella está en sí mismos en crisis. La percepción que de la crisis tienen los periodistas está interfiriendo en el relato imparcial que deberían hacer. Es la pescadilla que se muerde la cola. Parece que deberemos aprender a convivir con un futuro en el que la prensa escrita que conocemos hoy ya no existirá. Está en trance de extinción, como las ballenas.

-Rajoy ve la salida a la crisis a finales de 2013, ¿tendremos para entonces una sociedad reforzada en valores?

-Si son los de quienes imponen las políticas de austeridad, son insolidarios, el sálvese quien pueda a costa de la mayor parte de griegos, portugueses, españoles, italianos... Si esos son los valores, apaga y vámonos.

-Tiene un colega en el Consejo de Ministros.

-Wert es un sociológo externo a la Universidad. Yo más que un sociólogo me considero profesor, catedrático. Él siempre ha sido sociólogo empírico. Percibimos la realidad de manera distinta: yo antepongo lo público a lo privado y él, al contrario.

-Sostiene que la sociología española está escribiendo sobre la crisis más de lo exigible pero menos de lo esperado. ¿Qué expectativas no cumple?

-La Sociología no ha sabido ofrecer un relato autónomo e independiente de la crisis. Sería bueno que entre todos ayudáramos a construir un relato sociológico de la crisis, que seguro es muy diferente al que nos han impuesto los economistas.

-Somos una de las democracias europeas con los niveles más bajos de asociacionismo, pero de las más activas en manifestaciones. ¿Se diluye el mensaje en la calle?

-El problema de las movilizaciones callejeras es que son demasiados efímeras. Por la cultura mediterránea, tendemos a lo efímero y el problema es que esto es muy impresionante mientras dura la toma de la plaza pública, pero en cuanto termina -y todas las fiestas terminan antes o después- pasa dejando un rastro menor. Es la cara y la cruz de hacer las cosas en nuestro estilo. Estas protestas pasan de largo dejando menos sedimento, frutos, que la forma de movilizarse de los nórdicos. Lo ideal es compaginar ambos tipos .

-En su despacho, hay carteles de los Carnavales de Cádiz. ¿Es el humor una baza para vivir en sociedad?

-Sin sentido del humor no se podría soportar lo negativo de la realidad social, puede que nada de ella. Esta especie de episodios amargos sólo se pueden soportar y eventualmente superar con sentido del humor.

-Ha estado en Cádiz estos días, ¿cómo ve Andalucía, uno de los pocos bastiones que enarbola el socialismo?

-Aparte de eso, que puede ser quizás coyuntural y no se sabe cuánto puede durar a la luz de las acontecimientos recientes como la comisión de investigación de los ERE... Es una pena que Andalucía tenga esos récords de desempleo [1,1 millón según el INEM] porque sería uno de los sitios mejores para ser feliz en la vida.

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