Emociones para una gran efeméride

l El Hospital Carlos Haya de Málaga, que en los treinta años de vida del programa ha practicado 1.888 trasplantes de riñón, reunió ayer a parte del equipo que hace posibles estas intervenciones con pacientes trasplantados, algunos de los cuales cumplen 25 años de vida con el nuevo órgano. Es el caso de Ramón López, un prejubilado que se sintió emocionado al contar sus vivencias y cómo considera al nefrólogo emérito Miguel González-Molina su "segundo padre". De las casi dos mil vidas salvadas, aproximadamente un 1% se lo deben a donantes vivos, en la mayoría de los casos familiares. A Tomás Chincoa, policía local de 38 años, le donó un riñón su madre, pese a su reticencia inicial, hace apenas 7 meses. María Gallego, mirando a su hijo ayer, aseguraba a los periodistas que con un riñón menos "me encuentro mejor".

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